Carrió, desembozada, le pega hasta a sus propios compañeros de lista

FORO INTERNACIONAL DE MUJERESEs la vieja historia del escorpión. Ese que debía cruzar el río y, como los escorpiones no nadan, no podía. Una rana se ofreció a ayudarlo a llegar a la otra orilla, el escorpión subió a su lomo prometiendo no hacerle daño y empezaron a cruzar el río. A mitad de camino el escorpión picó a la rana, envenenándola, condenándola a no llegar nunca al otro extremo, condenándose. En esta fábula atribuida a Esopo, la rana pregunta incrédula “¿Cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos”, ante lo cual el escorpión responde: “No he tenido elección, es mi naturaleza”.

Elisa Carrió, que es esclava de sus dichos y sus hechos, como todos, apuntó contra sus propios compañeros de espacio político, con quienes competirá en elecciones internas en dos semanas. Si, no le alcanzó con desparramar críticas y agravios contra el oficialismo y opositores ajenos, que arrancó a pegarle a los propios. Primero fue contra Alfonso Prat Gay, candidato a senador por la lista que compone junto a Victoria Donda y Ricardo Gil Lavedra, porque, según ella jamás le “firmó una denuncia por corrupción”. Prat Gay, nada lento de reflejos, le salió al cruce en Radio del Plata, y aclaró: “Yo no firmé todas sus denuncias; firmé las mías. Estoy tranquilo y convencido de lo que se le propone a la ciudadanía”, y agregó: “Hay diferencia entre la denuncia, el proyecto y quien pueda llevarlo adelante”.
Que el frente que los aglutina se denomine UNEN, resulta llamativo, cuando Carrió cuenta como cerró el cuerdo electoral y dispara contra Gil Lavedra: “con los radicales me costaba mucho porque me habían traicionado mucho”. En la entrevista que dio junto a Pino Solanas en Canal 26, también la ligó Martín Lousteau, por ser el “autor de la (resolución) 125”, porque como Carrió “defiende a muerte al campo”, le costó mucho aceptar la incorporación del ex Ministro de Economía y actual candidato de Rodolfo Terragno.
¿Creen que allí termina? No, también recibió una gentileza el mismo Pino, compañero de boleta en las internas del UNEN de Carrió. “Vos sos muy PJ”, le dijo la dulce Elisa al cineasta, utilizando como insulto o agravio el partido político. “Acá vamos a pelear”, afirmó Carrió, aunque intentando sonreír, cuando cruzó a Pino por el armado electoral del cual forman parte, diciendo que algunas incorporaciones eran demasiado intolerables. Pino no atinó a responder, o no quiso, o no pudo. Luego Carrió se reconoció “un poco gorila”.
A menos de dos semanas de las PASO Lilita despliega una extraña estrategia: apuntar y disparar contra sus propios compañeros de lista y de frente. Tan extraña que ni sus colegas de UNEN interpretan de qué va… y hasta quedan pagando en cámara, sin saber si cruzarla y responderle o dejar pasar el momento esperando que se calle o cambie de tema. Es que Carrió realmente se debe creer única, la paloma blanca de la política argentina, la que se quedó sola por decir la verdad e ir contra el poder, contra todos. Al menos así dice en sus spots publicitarios. Así se vende. Es la vieja historia de Elisa Carrió, es su naturaleza.