Scioli reacciona a las críticas del kirchnerismo

scioli tierras

Cuando hay que explicar mucho algo, se puede terminar con más dudas que al principio, cuando los intentos de aclaración aun no empezaban. Es como querer explicar un chiste y que después de abundar en detalles siga teniendo el sentido y el impacto que no se consiguió al inicio. Eso pasa con Daniel Scioli desde hace muchos años, tanto dentro de las filas oficialistas, como en público. Tiene que explicar permanentemente que es kirchnerista, pero sus actitudes no necesariamente lo colocan de ese lado. La misma presidenta lo ha señalado directa e indirectamente, haciendo hincapié en su tibieza o su presunta neutralidad en algunos temas en los que, ocupando la gobernación de la provincia más grande del país, no puede no emitir una opinión.
Y a veces no opinar, mantenerse a raya de las peores disputas, las que están marcando la cancha política día tras día, es opinar, de otra forma, claro, una bastante más anodina. Es un permanente intento por mantener el equilibrio, sin saber que la mejor forma de estar de pie, es establecerse con firmeza en algún sitio.
Esta semana, durante un acto en Lomas de Zamora, donde el mismo Scioli estaba presente, Cristina Fernández de Kirchner hizo referencias a su persona, sin nombrarlo. Ella acusó a los que “no ponen la cara” o “miran para otro lado” cuando la atacan, la agreden y la vituperan: tanto a ella, a Néstor Kirchner o al modelo político y económico que encarnan desde hace una década.
Ayer, en un acto en el convulsionado Tandil, el Gobernador dijo “Soy previsible, confiable y responsable, el Daniel de siempre. Yo no cambié, soy el mismo y sigo adelante con mi trabajo. Soy consecuente, no obsecuente”.
Es imposible no notar para luego señalar que si un kirchnerista debe salir a defenderse de las acusaciones de otros kirchneristas, cuanto menos tiene un problema.
Aunque también, en las palabras de la Jefa de Estado, hubo algunos palitos para el intendente de Tigre, Sergio Massa, que emula a Scioli en su ambigüedad. Pero fue el ex motonauta quien se llevó la peor parte, o quien se hizo cargo, al final. Estos tires y aflojes en el mismo espacio político, en un año electoral, pueden terminar disparando para cualquier lado, en todas las acepciones de esos términos. Aunque Scioli se llena la boca y habla de que no se va a ningún lado, siempre esperando heredar el capital político de Cristina, desde adentro de la Rosada cada vez le ponen más el dedo en el renglón en público, esperando, quizá, que la anticipada ruptura que nunca sucede, de una vez, se presente.

 

 

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