Lilita y la rebotadora pelota de la justicia

CARRIO

La gallina que cacareó puso el huevo, frase viejita. Te vuelve como un boomerang, cita que suena noventosa. Al que escupe para arriba… dice otra. Esa parece más acertada para enmarcar una noticia que los medios monopólicos parecían reticentes a mostrar en un principio: resulta que la doctora Elisa Carrió, la que señala siempre con su dedo puro a los demás, la que inculpa, la que denigra, la que se obsesiona con la mentira, si, a ella, la han denunciado por presunto enriquecimiento ilícito. Los diarios nacionales opositores ya titulan supuestas maniobras del gobierno.
El abogado Gustavo Ogni presentó la denuncia después que la revista Veintitrés publicara una nota donde se detalla la construcción de una suntuosa chacra cuyos valores y costos no serían proporcionales a los ingresos como diputada que recibe Carrió.
Parece ser que las declaraciones juradas que la legisladora publica en su página web oficial no se corresponden necesariamente con los montos que una edificación semejante demandaría. La denuncia está en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correcional Federal Nº 12, a cargo del juez Sergio Torres, quien deberá proceder con la misma celeridad que tantas veces ha reclamado Carrió para con las denuncias que ella efectuó.
De seguro Lilita podrá demostrar los ingresos. Ella, la más transparente de todas y todos. La otrora republicana que alguna vez dijo amar a los pobres. Tal vez esté construyendo un fuerte, ya que ha llamado a ‘resistir’ a este gobierno. Durante un tiempo lo hizo desde Punta del Este, donde, parapetada en las soleadas playas charrúas, llamaba a la intransigencia mientras contaba patitos en las aguas transparentes, como vimos en una entrañable foto.
Ogni asegura que no sólo la chacrita, de 4.240 metros cuadrados, pone en duda la legitimidad de los ingresos de Carrió, sino todo su estilo de vida. Y recordamos que mientras no fue diputada ella solía afirmar, cuando se la consultaba de qué vivía, que lo hacía gracias a los aportes de sus compañeros de partido, ya sea el ARI, la Coalición Cívica u otros. Eso sonaba suficientemente raro entonces. Pero nadie la apuntó con el dedo justiciero ni mostró ante cámaras cajas de datos que la comprometieran.
La justicia dirá, como se debe, sin importar quien sea la denunciada. Así es como tiene que suceder. Investigar todo, toque a quien toque, caiga quien caiga. Sino no es justicia. De seguro la diputada permitirá con complacencia que se indague.
Raro es que una mujer que ha vaticinado infiernos, sangre, muerte y Apocalipsis a discreción no haya podido predecir esto. Aunque ella seguro lo sabía y no quiso decir nada, debe haber mirado hacia un costado, asentido con sonrisas y dicho “ya van a saber la verdad”, como suele hacer en cámara. Esa verdad suprema que nunca nos termina de revelar a nosotros, simples mortales. Esperemos que cuando se termine de construir la casita en el campo pueda descansar allí, medite y nos cuente a todos de dónde sacó los pesitos para levantar esas paredes.

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