¿Se desinfla el dólar ilegal?

dólar blueLas paradojas de la vida. La suerte, le llaman algunos, quienes creen en ella o en su ausencia. La fortuna, buena o mala que acaricia a unos y desprecia a otros. En esa también hay que creer para poder siquiera pensarla. Son actos de fe. Es creer en lo que no se ve n se puede tocar, para escribirlo con simpleza, que siempre es la mejor manera.

Hubo muchos argentinos que creyeron, con fervor religioso, en que el dólar arañaría los cielos albicelestes, como suelen ser los cielos. El dólar ilegal, claro. Ese que muchos nombran con un eufemismo que no utilizan ni por asomo para otras cosas. Nadie dice drogas para hablar del alcohol, por ejemplo, que se puede comprar libremente, y drogas ‘blue’ para referirse a la cocaína, que es ilegal.

Ese rodeo intelectual para no llamar a las cosas por su único y verdadero nombre no es más que una forma de solapar una actividad que está fuera de la ley, aunque sea mostrada por todos los medios de comunicación, que hacen de la cotización de la moneda norteamericana el pronóstico del clima económico y lo muestras decenas de veces al día.

Pero esos creyentes en la divisa extranjera parecen haber sufrido un desengaño: tantas velas encendidas al dios de los diez pesos la semana pasada y hoy ya vale entre un peso cincuenta y dos pesos menos. Haber apostado al dólar caro, carísimo, no ha resultado el negocio que se esperaba. De hecho, ya está dando pérdidas.

La nueva política que pretende imponer el estado nacional, el famoso blanqueo, fue criticado y señalado como un fracaso aun antes de lograr ser implementado. La realidad, siempre tan cruel e inmutable para tantas cosas, se ha impuesto de manera diferente a aquellos vaticinios nefastos.

Aunque muchos estén tristes por esto, y lo ilegal sea para ellos el motor especulativo que tanto daño le hace a la economía del país, generador de conflictos en los que muy pocos ganan y mucho, parece haber empezado a desinflarse la burbuja blue.

Si esta es la línea en la que se continúa, y la baja la tendencia que se confirma al final de la semana, los cuentapropistas saldrán un tanto perjudicados. Y eso tiene que ver con el país que queremos, incluso aquellos que critican todo y son los primeros en salir corriendo a comprar dólares ilegales a sabiendas del daño económico que se inflinge con eso. ¿Queremos un país gobernado por monedas extranjeras, dónde las operaciones se realizan sólo con papeles verdes? ¿Queremos un país que entre en crisis porque su economía está más que ligada a la divida de otro país? Ya lo vivimos, ya hicimos la pruebita de la convertibilidad. Ya hicimos la pruebita de la crisis. Ya sabemos quienes pierden: la inmensa mayoría. Ya sabemos quienes ganan cuando a la mayoría, el pueblo, le va mal: los pocos, los mismos pocos de siempre. Quizá alguna vez esa frase tan odiada va a ser cierta: “el que apuesta al dólar, pierde”.

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