El Borda pone el cuerpo, Macri los palos y las balas

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Cuando suceden tragedias evitables y las llaman accidentes, decimos que ese es un cruel eufemismo, porque si se pueden impedir o salvar, no son accidentes. Y con la represión policial sucede algo parecido. Muchos lo tildan de incidentes, desmanes… y ese es otro eufemismo, cínico en este caso, porque si es violencia organizada y dirigida desde alguna esfera del Estado, no son hechos aislados ni meros incidentes, es represión lisa y llana.
Así sucede por estas horas en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la policía Metropolitana creada por el macrismo golpeó, baleó y agredió a periodistas, médicos, empleados y pacientes del Borda.
La Metropolitana debe ser el cuerpo policial más joven y a la vez el que en el más corto tiempo que cualquier otro a lo largo y ancho del territorio nacional ha forjado una historia tan violenta desde que fue creada. Un record. Triste, patético y repudiable, pero record al fin.
Y esto no se logra por casualidad, claro. Hay una política de estado en ello. Cuando la Metropolitana reprime es porque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la manda a que lo haga. Ya lo hizo en otras oportunidades, como en el Indoamericano, con saldos ya conocidos.
Parece que desde el macrismo quieren dejar en claro que siempre podemos contar con palazos para los que menos tienen o peor la pasan. Quizá hasta haya gente que así lo quiera, pues ningún gobierno llega por si solo al poder en democracia. Hoy demostraron una vez más esa ferocidad desbordada atacando los talleres del Borda, donde personal del hospital intentó detener el desalojo y demolición y por ello fueron reprimidos con saña.
En ese lugar, en el predio del Hospital Borda, el gobierno porteño pretende construir un Centro Cívico. Los empleados, médicos y demás trabajadores de la institución pusieron literalmente el cuerpo para evitar la demolición del taller 19 donde tienen sus labores los pacientes psiquiátricos. La respuesta fue la violencia y el avasallamiento. Palos, balas de goma, gases lacrimógenos, detenidos. Ni los periodistas pudieron escapar de la represión y muchos terminaron heridos y hasta presos. Trabajadores de Télam, Clarín, Telefé, CN23, C5N, entre otros, fueron agredidos.
Lo que había que llevar al Borda era insumos, mejoras edilicias: políticas públicas sociales, digamos. Un espacio sostenido por sus empleados y la buena voluntad, no apoyado por el estado macrista, vapuleado por las inclemencias económicas y las vicisitudes del poder que han relegado y desprotegido este hospital. Pero no, llevaron un emprendimiento económico que significa la demolición directa del lugar, sin importarles ni interesarse por los internos que padecen enfermedades y carencias y viven mal. Y para poder llevar adelante esa imposición inmobiliaria, arremeten con violencia. Y esa es una forma de gobernar, es una decisión, es elegir reprimir a los sectores más desprotegidos, y eso es lo único que se les ofrece: palos.

 

 

 

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