Ante la demanda por seguridad, Pulti responde con una consulta popular con resultado obvio

pulti gustavoEl intendente de Mar del Plata (y de todo el partido de General Pueyrredon), Gustavo Pulti, anunció el pasado martes que llamará a una consulta popular en mayo para que la ciudadanía determine si quiere una policía comunal para prevenir el delito. Suena capcioso, ¿no? Es decir, ante la pregunta a los vecinos si desean que se prevenga el delito, no precisamos tener un coeficiente superior a la media para preveer la respuesta positiva. Entonces, y a sabiendas que la falta de seguridad es uno de los principales temas que preocupan a los habitantes de todo el partido, hacer una elección por el si o por el no, cuando la abrumadora mayoría de los posibles votantes reclaman desde hace mucho tiempo por los asaltos y sobre todo por los robos más violentos que terminan con muertes, lo de Pulti es como ofrecerle un plato de comida a un hambreado.

El intendente siempre se ha caracterizado por responder a las demandas populares con baterías de anuncios que pocas veces se concretan en la realidad, pero que le permiten, cual tanque de oxígeno, respirar bajo el agua un poco más. Siempre manejó muy bien el marketing en la gestión, pero esto transciende un simple anuncio o la inauguración de una obra que aun ni siquiera se empezó a hacer, como ya ha hecho.

Varias veces se ha hablado de una ‘policía municipal’ en Mar del Plata, así como en otras ciudades de la provincia. Pulti no es el primer intendente que plantea esa posibilidad: en octubre del 2010 Ricardo Ivoskus, intendente de San Martín por ese entonces, ya le había planteado a Scioli la necesidad de crear una policía Municipal, proyecto que impulsó por años. Esa propuesta consistía, en “la creación por parte de los municipios de sus propios cuerpos de policía para temas municipales, que tendrían a su cargo, entre otras funciones, la vigilancia y custodia de los bienes, servicios e instalaciones comunales, el cuidado de las plazas y espacio públicos y el cumplimiento de las ordenanzas y sentencias de los jueces de faltas”, entre otras cosas. Así también, para citar otro ejemplo, el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, había hablado en los mismos términos, y avanzó junto a los intendentes de Campana, Exaltación de la Cruz y Escobar, en la creación de una Escuela de Policía cuyos egresados prestarán servicio en comisarías, subcomisarías y destacamentos de la zona.

Entonces, la idea no es novedosa ni original. Eso no implica, naturalmente, que sea buena o mala, posible o inviable. De lo que debemos hablar aquí es de voluntad política. Y si hablamos de voluntad política, debemos referirnos a las causas de la inseguridad, más allá de los hechos que corren a los políticos en gestión con la urgencia cotidiana. Atacar las causas, buscar la solución social y cultural, es el camino largo y denso que, a la vez, es el único posible. Los parches pueden funcionar circunstancialmente, logrando en un año electoral un buen título en los medios.

Habrá que ver las posibilidades constitucionales que le dará la legalidad (o no) a una policía ciudadana o municipal. Por lo pronto, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, apoyó la iniciativa, aunque nadie habla de qué tipo de policía sería, cómo serían formado sus oficiales, si portarán armas, quien solventará sus sueldos y equipamientos, cómo se integrarán a la Policía Bonaerense, etcétera, etcétera.

Lo único cierto hasta ahora es que en lo que va del año ha habido 24  muertes por la denominada ‘inseguridad’, concepto ambiguo si los hay. La mejor respuesta sería (aunque no siempre es la más marketinera y rutilante), atacar con responsabilidad, seriedad y sin necesidad de flashes un problema estructural que trasciende -aunque el dolor de esas pérdidas nos dificulte verlo-, los hechos puntuales y se arraiga en los cimientos mismos de una ciudad inequitativa, que tiene apartados del ojo decisor a la mayoría de sus habitantes. Todo lo que apunte a la prevención es de naturaleza fundamental. Como se planteó en su momento con la instalación de las famosas cámaras de seguridad que nunca se completaron de colocar, por ejemplo. Cada gobierno elegirá los métodos. Pero no va a ser necesariamente la solución. Y esta es una problemática que atraviesa todas las dificultades y lleva generándose décadas e implosiona a veces, como los incendios en los bosques en verano. Y si queremos enfrentarnos al fuego enraizado en gruesos troncos con toallitas húmedas, vamos a quemarnos siempre las manos.

 

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