Declararon familiares de Memoria Activa en el juicio por encubrimiento por la AMIA

memoria activa amia«Vivimos la imposibilidad de elaborar un duelo por la falta de justicia», expresó la secretaria de Memoria Activa Diana Wassner, que junto con la presidenta de la asociación Adriana Reisfeld denunciaron a la dirigencia de la comunidad judía (AMIA/DAIA) en la complicidad con la justicia de encubrir a los responsables del atentado.

En la audiencia de hoy declararon las titulares de la asociación de familiares Memoria Activa, Diana Wassner (secretaria general) y Adriana Reisfeld (presidenta).

La primera en declarar fue Wassner, que expresó que hallaron irregularidades desde el primer momento que comenzó la investigación de la causa. Marcó un patrón: cada vez que Memoria Activa contrataba un abogado, este comenzaba su labor y empezaban las sospechas: en el juzgado «los dejaban parados», no les permitían acceder a expedientes, le escondían información, le devolvían escritos.

Contó un episodio concreto, donde «Me enteré por Cichowolski (ex secretario general de la DAIA) que existían legajos secretos de (Juan José) Galeano (ex juex de la causa AMIA) . Ellos sabían. Nosotros, no». «En esos legajos secretos constaba la declaración de Wilson Do Santos, quien había advertido del atentado 15 días antes de que sucediera, en Milán».

La secretaria de Memoria Activa contó que el primer abogado de los familiares como querellantes independientes, León Smoliansky, se retiró de la causa tras meses de trabajo al afirmar que era «luchar contra molinos de viento», y tras los primeros cruces con la dirigencia comunitaria, se dividieron los familiares, se creó Memoria Activa como asociación civil, y se contrató un nuevo abogado: Alberto Zuppi, que trabajaría con Pablo Jacoby luego.

En relación al vínculo con el Ejecutivo de su momento, Wassner expresó que luego del discurso que dio en el acto aniversario de la AMIA de 1996, «Menem ordenó» que la despidieran del trabajo. Asimismo, dijo que en el año 1997 hubo «un punto de inflexión», donde comenzaron presiones oficiales, y se los acusó de «obstruir la investigación»: «Que Corach quería que nos fuéramos de la plaza. Que Menem estaba enojado», explicó.

Ambas dirigentes de Memoria Activa hicieron hincapié en el trato «casi amistoso» con la querella de la dirigencia comunitaria (AMIA/DAIA): «Veíamos cómo abogados de AMIA y DAIA pasaban al despacho de Galeano delante nuestro cuando a nosotros no nos recibían», manifestó Wassner y explicó: «El trato desde el juzgado hacia AMIA y DAIA era de cordialidad, amistad. Beraja a Galeano lo llamaba Juancito». «Nuestros escritos eran enviados por fax a la querella de AMIA y DAIA en cuanto eran presentados en el juzgado».
En cuanto a sus acusaciones concretas, dijo que «Galeano le informaba todo a Menem, porque según dijo él era una causa de Estado», y que cuando descubrió que la autopsia de su ex marido, Andrés Malamud estaba mal hecha, Beraja le pidió «que no denunciara autopsias mal hechas porque si no, iban a tener que exhumar todos los cuerpos». «Dobniewski (AMIA/DAIA) nos dijo que si queríamos sacar a dar una vuelta a Telleldin, podíamos sin problema».

«Los tiempos del juez no son los tiempos de los familiares», contó Adriana Reisfeld que les le decía Beraja. «Los de AMIA y DAIA tenían relación con el gobierno de turno y cuidaban sus negocios personales». Además, acusó de funcionales a los ex fiscales de la causa: «Mullen, Barbaccia y Nisman eran oradores en eventos de recaudación para pagar a los abogados de AMIA y DAIA».

Asimismo, ambas referentes contaron de amenazas que vivieron: «Me amenazaron por teléfono y me dijeron, con una canción judía de fondo, que me vuelva a mi país y deje de reclamar acá», contó Reisfeld. Wassner relató un episodio en el que un auto la persiguió durante un día entero, que luego resultó ser de la Policía Federal.