El salario mínimo retrocedió a niveles de la crisis de 2002 y quedó debajo del de la década del ’90

Una radiografía del Centro de Economía Política Argentina revela que el poder de compra del haber mínimo retrocedió a los peores registros de la post-convertibilidad. Con una pérdida del 40,8% en lo que va de la gestión actual, el ingreso de supervivencia de los trabajadores quedó al borde de su piso histórico.

El impacto de la política macroeconómica sobre los ingresos de los sectores más vulnerables volvió a quedar expuesto en cifras oficiales. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtió que el poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) sufrió un violento retroceso histórico que borró más de dos décadas de evolución paritaria, asimilando la situación actual al escenario posterior al colapso de la convertibilidad.

Según el documento, publicado luego de que el Gobierno cierre unilateralmente la discusión, la licuación acelerada de los ingresos arrojó como resultado un deterioro sin precedentes modernos. En términos reales, el salario mínimo vigente se encuentra en niveles equivalentes a los registrados en abril de 2002, uno de los períodos de mayor desintegración del poder de compra en la historia del país.

La comparación del poder de compra actual con las series históricas permite dimensionar la profundidad de la crisis de ingresos. El análisis de CEPA señala que “el nivel vigente del salario mínimo se encuentra 12,3% por debajo del promedio registrado durante la década de 1990, ubicándose en términos reales en un nivel similar al de abril de 2002”, lo cual motivó un fuerte rechazo de parte de los gremios.

Asimismo, el informe detalla que el poder adquisitivo actual se encuentra sumamente cerca del sótano absoluto de la serie estadística, medido tras el estallido social. Al respecto, el reporte precisa que “el SMVM vigente se encuentra apenas $73.702 por encima del mínimo histórico de la serie, registrado en abril de 2003 en $310.098, es decir, apenas 23,8% por encima de ese piso”.

La brecha es todavía más drástica si se la contrasta con las épocas de mayor recuperación de la capacidad de consumo. Para volver a alcanzar el máximo histórico de septiembre de 2011, que a valores actuales representaría un ingreso de $1.158.888, el salario mínimo tendría que incrementarse un 201,4%. La realidad muestra que el haber actual se ubica un “66,9% por debajo de aquel pico”.