Hubo sorpresa y dolor en el velatorio de Santiago por el asesinato del mapuche

La novedad alteró el clima del velatorio y reeditó algunas sensaciones que sobrevolaron con el caso Maldonado.
“No lo creo ¿Es una joda?” La joven mendocina que había colgado una bandera mapuche en la esquina de la cochería donde velaban a Santiago Maldonado, en esta ciudad, no salía de su asombro.
Había recuperado la batería de su celular cuando le llovieron mensajes con las noticias de lo ocurrido en Villa Mascardi, donde un joven mapuche murió baleado en un enfrentamiento con la Prefectura.
Ariel Garzi, el artesano de El Bolsón que entabló una amistad con Maldonado en el Sur, hacía su lectura en las inmediaciones de la sala velatoria.
“Tras el desalojo de la comunidad Lof Lafken Winkul Mapu, un grupo de mapuches quedó escondido en los cerros. Todo este tiempo los estuvieron esperando las fuerzas federales. Era obvio que esto iba a pasar”, dijo. “Ahora van a decir que se pegó el tiro solo”, ironizó.
Garzi hablaba con tono bajo, mientras la mayoría de los allegados a la familia Maldonado seguía despidiendo al joven tatuador y se enteraba a cuentagotas de lo ocurrido en el Sur, muy cerca de donde murió Santiago.
En la tarde de ayer, un miembro de la comunidad mapuche murió tras ser baleado durante la represión de la Policía Federal y Prefectura en las cercanías del predio que había sido desalojado el jueves pasado.
Por su parte, la abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, recibió la noticia con sorpresa. “Es claro que van a avanzar con todo”, aseguró mientras explicaba cómo seguirá su querella en el caso de Santiago.
