Osvaldo Bayer y el nombre de Rauch
La cálida tarde del miércoles no fue impedimento para que una gran y variada audiencia se diera cita a las 14 en el SUM del Club Botafogo de Rauch para presenciar el lanzamiento nacional de la Campaña «Ni Genocidas, ni explotadores, ni represores» de CTA.
Y cuando nos referimos a la variada presencia no es un dato menor, porque entre la audiencia confluían jóvenes estudiantes que habían llegado junto a sus escuelas, viejos militantes de los Derechos Humanos de Rauch, Azul, Olavarría, Tandil, Ayacucho y Las Flores, aquellos que han comprometido su vida buscando a víctimas de la genocida dictadura de 1976-1983 como la madre y abuela de Plaza de Mayo Angélica Bauer, y otros que han defendido a capa y espada lo ocurrido durante esos años como el concejal Luis Horacio Donadío, quien hace poco tiempo había sido repudiado en su defensa a la reivindicación del Intendente Jorge Ugarte de las figuras de Jorge Rafael Videla e Ibérico Manuel Saint Jean.
No fue caprichosa la elección de Rauch como sede para el lanzamiento de esta campaña, ya que a esta ciudad la liga un episodio muy significativo de la historia que tiene como protagonista al historiador Osvaldo Bayer.
Es que, en 1963, el autor de «La Patagonia Rebelde» llegó a dar una conferencia a la Biblioteca Popular de esta ciudad y expuso allí su descripción de la figura del Coronel Federico Rauch, el militar prusiano contratado para combatir a los pueblos originarios, que justo en esta región aniquiló a 40 aborígenes para consignar en su informe que había «matado a 40 ranqueles» que en realidad eran ancianos, mujeres y niños que comerciaban pacíficamente en lo que se conocía como la «Feria del Chapaleofú».
Quiso la casualidad que entre la audiencia se hallara presente un amigo del bisnieto de Rauch que ocupaba el cargo de Ministro de Agricultura en el gobierno de facto nacional de aquel entonces, quien tras escuchar el relato enviara a encarcelar a Bayer en el Penal de Mujeres de Ezeiza.
Volvió en el año 2003 el historiador a nuestra ciudad, junto al grupo musical «Arbolito», para hablar con la población en el Anfiteatro Municipal y reiterar lo que aseguró convencido en 1961 «Es necesario cambiar el nombre de este pueblo por el de «Arbolito» que es el de quien ocupaba estos lugares y es el verdadero héroe».
Ese reclamo se reiteró en otra visita en el 2010 y Osvaldo Bayer no negó en ningún momento su disposición a una visita a esta ciudad que lo maldijo, lo encarceló pero también lo distinguió por ser quien encendió la polémica pidiendo el cambio de nombre.
Junto a él llegó Marcelo Valko, el autor de «Pedagogía de la desmemoria», y quien aparece tomando la posta del luchador anarquista, ratificando y profundizando sus convicciones.
Al lado de éste, estaba sentado Benito Espíndola, delegado en CTA de los pueblos originarios, quien reclamó porque «Se ponga en debate el papel y el lugar que tienen los pueblos originarios en nuestro país. Hemos sido perseguidos, marginados y aniquilados. Queremos que nos respeten nuestra cultura y nuestras costumbres»
Silvia Almazán, la Secretaria de Cultura de la CTA fue quien presentó a los oradores principales, en tanto que Roxana Merlos, de SUTEBA, dió la bienvenida a los presentes.
La ovación, más efusiva de los chicos, pero no menos en los grandes sólo por motivos cronológicos, fue para el inicio de la charla de Don Osvaldo Bayer, quien recordó todos sus pasos por Rauch, la lucha por el cambio de nombres como Roca, Rivadavia, Rauch y Martínez de Hoz, entre otros.
Una jornada que duró poco más de tres horas y queda abierto, en su variable audiencia, un debate que puede llevar mucho tiempo pero que puede arrojar el fructífero resultado de la concordancia y la justicia moral.
