Se fisuró el puente El Guerrero y los turistas quedaron varados

puente guerreroAyer se detectó que uno de los pilares del puente que une ambas márgenes del Salado a través de la Ruta 2, “cedió” 20 centímetros y provocó la fisura de una viga. El caso, lejos de ser una emergencia, representa la crónica de una muerte anunciada.

Miles de turistas que circulan desde ayer con destino a la Costa Atlántica se toparon con una inesperada demora que provocó largas colas sobre la calzada. Al malhumor de los veraneantes se sumó el desconcierto de la Provincia, que mandó a investigar qué pasó en el puente “El Guerrero”.

Según se comunicó oficialmente, y “por razones que son motivo de investigación”, se detectó fisura en una viga del puente, que está ubicado en el kilómetro 166 de la Ruta 2, a la altura de Castelli y sobre el Río Salado. La fisura, continuó el comunicado difundido desde vialidad, “generó el descenso de 20 cm de una de las pilas del puente, motivo por el cual la Direccion de Vialidad Provincial dispuso el desvío por razones de seguridad vial de aquellos automóviles que circulan hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por las rutas 41 y 57”.

Desde la oposición salieron a facturar un problema que es de larga data. El diputado Ramiro Gutiérrez denunció que “No se han realizado las obras de terraplenado ni vías alternativas que impidan la rotura de las rutas ni que permitan el transporte” para justificar lo que describió, tal vez de manera exagerada, como “un derrumbe”. Sí acertó en el diagnóstico.

Es que el puente, que data de la década del 30, fue construido con la tecnología de ese tiempo, con pilotes “apoyados” y no enterrados a profundidad, como se estila ahora para evitar el proceso de socavamiento de la corriente. Los problemas en la obra de arte son de larga data, tal como ocurre con el puente ferroviario, y es por eso que se proyectó la construcción de dos nuevas obras que están en ejecución.