Hurlingham: Nueva denuncia de mala praxis en un parto complicado
El caso ocurrió en febrero de 2013, cuando una mujer ingresó al hospital materno con 41 semanas de embarazo y orden de cesárea que fue negada. Estos forzaron un parto natural, sellando gravísimas consecuencias: la mujer perdió mucha sangre y su beba nació con serios problemas. La mujer, Mariela Wammes, avanzó con una causa judicial.
La madre de Ema, Mariela Wammes, vivió la traumática situación en el hospital maternal de Hurlingham, donde ingresó con 41 semanas de embarazo y recomendación de cesárea pero chocó contra la obstinación de los médicos que la atendieron durante 20 horas de parto. No sólo negaron esa posibilidad, sino que forzaron un parto natural con exceso de medicación para acelerar las dilataciones.
Pero eso trajo importantes problemas tanto para ella como su criatura, en febrero del 2013.
La mujer sufrió desgarros y perdió una enorme cantidad de sangre, llegando a un punto en que no le podía coser las heridas porque continuaba la hemorragia. Y su beba nació con hematomas en todo su cuerpo, la cabeza hinchada y problemas permanentes, como el 70 por ciento de su cuerpo con discapacidad, problemas de visión y auditivos, entre otras complicaciones que la marcarán de por vida.
Tan grave como eso es que cuando la mujer y el padre de la pequeña tomaron la decisión de avanzar con una denuncia contra las autoridades del establecimiento, a comienzos de este año, estos últimos le negaron el historial clínico. Primero alegando que no estaban en condiciones de entregárselo -porque el expediente sólo iba a la Municipalidad, según argumentaron- y luego asegurando que no lo tenían.
Una maniobra que complica el trámite de cualquier accionar judicial, sobre todo porque los médicos del centro maternal aseguran que la beba salió del lugar en perfecto estado físico, transformando la causa en acusación contra acusación, e imposibilitando el detalle de lo que pasó realmente durante y después del parto hace ya casi dos años.
«Ema nació el 2 de febrero de 2013, yo me interno con una orden de cesárea, porque tenía un parto prolongado. Fueron 41 semanas de embarazo. Me internan. Y la verdad es que no tienen en cuenta la orden de posible cesárea, yo no dilataba, estuve con trabajo de parto, me sentía agotada. Mi marido estaba afuera, no lo dejaban entrar», detalló Wammes.
«No me dejaron estar con nadie. Durante la madrugada estuve muy sola, la médica se había ido, no fue nadie por largo rato», especificó.
«Las condiciones del lugar encima eran un poco precarias, no tenían acondicionamiento. Y hacía mucho calor, había habido una tormenta, la pasé muy mal», subrayó.
«Ema no estaba preparada para nacer en un parto natural», indicó Mariela en diálogo con Buenos Aires 2punto0 Formato Radio, por FM Blog.
«Dicho vulgarmente, lo cuento de una, me metían mano para sacar a la nena y yo sentía que se subía», recalcó y confirmó que Ema «nació con muchos hematomas, toda hinchada por demás, muy golpeada, no lloró siquiera, cuando se la llevaron» un tiempo más tarde. Y a ella, mientras tanto, los médicos no fueron capaces de coserla porque no paraba «la sangre» tras la labor de parto que duró casi un día.
La mujer también comentó que, luego de dar a luz el 2 de febrero, la beba permaneció internada allí hasta el 25 del mismo mes. «Me dan el alta porque yo le pedí a los médicos por favor que me la dejaran llevar y accedieron a eso», destacó y también cuestionó que, en las horas posteriores a su nacimiento, el materno no terminaba de admitir el problema.
«Yo hablo con mi hermana, que ya había sido madre y pasado por esto, y me dice «Pero no, vos ya tendrías que tener a la criatura con vos» y ahí me empecé a preocupar. Hasta que el neonatólogo le manifiesta a mi marido que estaba preocupado por la nena, porque mi hermana fue a increparlo. Para mí, se confiaron y no pensaron que iba a resultan tan problemático esto», completó.
«Ema tiene ambos hemisferios dañados, una discapacidad del 70 por ciento, tiene una disminución en la vista, en el oído», concluyó.
