Sonia Molina fue filmada mientras se orinaba tirada en el piso por la periodista Heit

Esta semana van a declarar Olivera y Heit, por imputaciones varias, y por primera vez la fiscal María Marta Corrado (quien regresa de sus vacaciones) escuchará a la víctima Sonia Molina. 

 

El comienzo de la historia
Esta triste historia comenzó a principio de año, cuando Jesús llegó a Río Colorado, donde Sonia vivía con su hija de 10 años.
El hombre se presentó como un pastor con múltiples proyectos solidarios. Con ese discurso consiguió alojamiento en la casa de Silvia Molina, hermana de Sonia.
Días más tarde, el hombre se mudó a la casa de Sonia y allí se inició una extraña relación, a base de mentiras y manipulación. Por el carisma del supuesto pastor, la mujer comenzó a alejarse de su familia e incluso su pequeña hija.
Bajo falsas promesas de crear una nueva iglesia, Jesús logró que Sonia vendiera su casa dos veces. El dinero nunca apareció y la iglesia jamás existió.
En mayo, Jesús le prometió a Sonia que la ayudaría a cumplir su sueño de estudiar abogacía. Le dijo que su esposa era abogada y que podría facilitar sus estudios en La Pampa. Entusiasmada, Sonia dejó Río Colorado y fue tras él. Su pequeña hija no la quiso acompañar y se quedó con su padre. “Para Sonia, ese hombre era Dios”, (palabras de su mamá)
Nunca llegaron a La Pampa. Durante los siguientes seis meses la mujer vivió en Coronel Suárez; los primeros tres meses trabajó como empleada doméstica en la casa donde pidió ayuda cuando se escapó. Durante ese período habló muy poco con su familia, hasta que en un momento las conversaciones cesaron. Sólo había mensajes de texto esporádicos. Más tarde, la familia se dio cuenta de que esos SMS eran enviados por Jesús desde el celular de Sonia.
En el celular de Estefanía Heit se encontraron más de 50 videos, aunque hasta el fin de semana se habían peritado 5, donde en uno de ellos se ve a Sonia y se escucha a la periodista Heit decir frases como: “que mal se porta la nena” “ves que te hiciste pis encima, así nadie te va a querer”.

En busca de la libertad
Mientras sus secuestradores dormían, Sonia escapó por la ventana de la habitación que la tenía como prisionera y corrió como pudo hasta la calle, rogando que el ladrido de los perros no la delatara. Alarmados por su estado físico, las primeras personas que pasaron por el lugar no quisieron ayudarla, pero finalmente un taxi frenó y la llevó en busca de ayuda.
Así finalizó para Sonia Marisol Molina el martirio de 3 meses, en los que fue abusada, golpeada y alimentada únicamente con polenta, comida para perros y un vaso de agua por día. Sus presuntos captores, Jesús Olivera y Estefanía Heit, hicieron que Sonia perdiera casi 30 kilos durante el tiempo que pasó en cautiverio.

El caso, por sus connotaciones llegó hasta la prensa internacional.