Repudio a la estación de servicio que viste a sus empleadas como «colegialas»
A las trabajadoras de una estación de servicio de Ciudadela las obligan a vestirse con un inusual uniforme: pollera corta, musculosa y medias negras. El sindicato de estaciones de servicio presentó una denuncia en el ministerio que dirige Carlos Tomada. La especialista Perla Prigoshin señaló que se trata de violencia de género simbólica.
Pollera corta a cuadrillé, musculosa, medias negras hasta la rodilla y zapatos. Este es el “uniforme” que tienen que usar las empleadas de la estación de servicio de GNC de Gaona al 4200, en Ciudadela, al oeste del conurbano bonaerense. Las fotos y los videos de las playeras vestidas de colegialas circularon en las redes sociales y, de ahí, a los medios. Ahora, el sindicato de estaciones de servicio presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y serán recibidos el próximo 10 de noviembre. Ni “uniforme sexy”, o “estrategia de marketing”, los especialistas opinan que se trata de violencia de género simbólica.
“Obligarlas a que se pongan las calzas apretadas o disfrazarlas de colegialas es la cosificación máxima de las mujeres. Es convertirlas en objeto de deseo para los señores que van a cargar gas” explicó Perla Prigoshin, la coordinadora de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig).
La especialista enmarcó la situación de las empleadas de la estación de GNC como un incumplimiento a la Ley 26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. “Esta conducta es violencia simbólica porque ubica a las mujeres en el lugar que estamos peleando por salir».
«Esta es una condición de trabajo que conocíamos y la aceptamos», dijo una de las mujeres que trabaja en la expendedora de combustibles entrevistada para un noticiero televisivo. Para la titular de la Consavig no hay que poner el eje en el consentimiento. “Se pone el énfasis en la aprobación de ellas, que están de acuerdo. Sin embargo, está claro que en las relaciones laborales hay una asimetría de poder entre el propietario y los trabajadores. Si ellas no aceptan estos requisitos no pueden trabajar. Están en una situación desigual”, explicó.
