Estudiantes de la Universidad de Luján en reclamo por el comedor
A modo de reclamo y de difusión del tema, la semana pasada se realizó una merienda popular. El año pasado se aprobó que se destine el 2 por ciento del presupuesto para ese proyecto. Los estudiantes, exigieron a la gestión encabezada por Osvaldo Arizio y Cristina Serafini (rector y vicerectora respectivamente) «la puesta en marcha de la construcción del bar comedor en la sede central».
La semana pasada, estudiantes de la Universidad Nacional de Luján (UNLu) llevaron a cabo una «merienda popular» para reclamar la falta de implementación del proyecto de comedor universitario, iniciativa que el año pasado se materializó en la asignación del 2% del presupuesto de dicha Casa de Altos Estudios para su aplicación.
Los estudiantes, a través de un comunicado, expusieron que «el comedor universitario es posible», al tiempo que se exigió a la gestión encabezada por Osvaldo Arizio y Cristina Serafini (rector y vicerectora respectivamente) «la puesta en marcha de la construcción del bar comedor en la sede central».
«En 2012 se aprobó una resolución donde se marcaba la importancia de que la universidad tenga un proyecto de comedor porque se trata de un derecho. El año pasado se definió un 2 por ciento de la partida presupuestaria y se logró que no se mueva de cuenta, porque la plata asignada que no se utiliza puede pasar a otras cuentas. El año pasado se logró evitar eso», detalló Natalia Kindernecht, de la Lista Estudiantil 115 al diario lujanense El Civismo.
“Desde la gestión nos dicen por pasillo, de manera muy informal que ya viene el comedor, que en 60 días empiezan. Esto nos lo dijeron, en marzo, en abril, llegamos a mitad de año y no tenemos comedor. Nos dijeron, bueno cuando vuelvan de las vacaciones ya va a empezar la construcción y tampoco empezó”, afirmó en declaraciones radiales la referente del estudiantado.
Según denunciaron los estudiantes el lugar donde debería funcionar el comedor hoy en día hay aulas. Al mismo tiempo que plantearon que se asignó un contrato por 16.000 pesos para alguien que analizará la cuestión administrativa del proyecto y nunca hubo novedades tampoco del trabajo de esa persona.
“Un estudiante que este tres días a la semana concurriendo a la Universidad y supongamos que gasta 50 pesos entre un plato de comida y una bebida, son 150 pesos a la semana, más el boleto y los apuntes, hay alumnos que no pueden estudiar. Hay que ver a quien se está apuntando, porque hay alumnos que no pueden acceder a ese tipo de Universidad”.
A su vez, en el interior de la UNLu «ciertos sectores plantean que el comedor sólo debe ser para los becarios y no para la población universitaria en general».
En ese marco, Kindernecht consideró que «vemos que esta gestión plantea ajustes en todos los sectores, vemos que en las becas no hubo prácticamente aumento, lo mismo con las pasantías y también quiere recortar en la Escuela Infantil. Vemos que el comedor también es parte del ajuste».
