Huracán y Argentinos, dos de los equipos que más brillaron en la primera fecha

huracánCon un contundente 3 – 0 sobre Temperley, Huracán puso primera en su renovado sueño de regresar a la máxima categoría. Mientras que con gol de Riquelme, la figura por determinación, Argentinos derrotó por la mínima a Boca Unidos sin merecerlo.

Al partido de Huracán le sobraron 25 minutos del primer tiempo, y la totalidad del segundo. La victoria futbolística del globo tuvo su preludio en el aspecto psicológico. Ya a los 20 de la etapa inicial, y con el resultado 2 – 0, la superioridad del equipo de Kudelka era tan notable, que mentalmente para Temperley parecía haberse bajado la cortina, ya sellada con candado.

Con Toranzo intratable, Martínez escurridizo, y Milla efectivo, los de Parque Patricios superaron en todos los planos a los dirigidos por Rezza, que llegaban a Ducó sabiendo que el debut en la categoría era, justamente, ante el rival menos deseado.

La cuenta se abrió a los 12, cuando Milla durmió en el pecho primero, y envió a la red después, un exquisito pase de Toranzo. A los 19, el 2 – 0 tuvo el sello de Espinoza, tras elaboración de Martinez sobre el sector izquierdo. Y el tercero, a los 45, otra vez Milla, de primera, de frente al arco, ante la mirada de la última línea rival.

Temperley lo sufrió. Más por las bandas que por el centro. Con desacoples defensivos tanto en transición como en coberturas. Carente de elaboración y agresividad. Todas esas fallas, expuestas en contraste con un equipo sólido, práctico, de engranajes aceitados, vertical y contundente.

Huracán sabe que todos lo dan como el gran candidato, analizando su zona y también la ajena. Y quedó demostrado: el cartel no le pesa.

En el Diego Armando Maradona, la fiesta se apagaba, el murmullo se hacía común denominador, la impaciencia empezaba a apoderarse de los hinchas, Boca Unidos dilapidaba chances, hasta que, de contragolpe, Román quedó como punta, los correntinos no volvieron bien y Raymonda -un ofensivo- quedó como marca del 10, amago hacia su izquierda, enganche hacia la derecha y latigazo al arco ante un Garavano endeble en gol desahogó. Fiesta, el estadio alabando al mejor y el triunfo consumado, sin merecerlo, solo justificado por el don natural de Riquelme.

Boca había errado demasiado en la primera mitad, dos Raymonda de frente al arco y uno Denning, chances claras inmejorables.

Argentinos era lento y anárquico, la saga tuvo como bastión a Torrén, los demás pura inseguridad. El orden de Escobar y la dinámica de los medios correntinos pusieron en jaque el resultado para los de Paternal, pero la impericia, hizo que apague carísimo tantos yerro. Tendrá que mejorar el «Bicho», físico y funcionamiento, tendrá que animarse Boca. Para poder soñar no podes perdonar.