Los Murciélagos emocionaron en las Jornadas de inclusión en Tres Arroyos

La presentación de los murciélagos cumplió con creces con las expectativas de constituir una propuesta de sensibilización. Así quedó demostrado con la multitudinaria convocatoria.

Los Murciélagos de oro. Se los podría definir en estos u otros términos. El lector, si tuvo el privilegio de participar de las actividades desarrolladas en la noche del martes en Tres Arroyos, podrá coincidir con las palabras, encontrar otras o ensayar una definición distinta. Hay seguramente diferentes maneras de destacar a la selección nacional de fútbol de no videntes, que generó la venta de más de 3000 entradas para las actividades desarrolladas en el Gigante del Club Huracán, en el marco de las jornadas de inclusión.
Son de oro porque deslumbraron al público con su magia, humildad y entrega. Se llevaron el cariño de una multitud que se emocionó, disfrutó y se fue plena de aprendizaje.
Los alcances de la iniciativa dejan en evidencia que fue un verdadero acierto de un gran equipo de trabajo, que se fue conformando de a poco, con ideas y muchas ganas, para la organización de las jornadas de inclusión.
El entusiasmo de estos verdaderos luchadores, que han encontrado en el fútbol sala una práctica superadora y un medio de vida por integrar la selección argentina de ciegos, emocionó a la gran mayoría de los asistentes a estos encuentros.
La atracción principal llegó en el final, con el partido entre Los Murciélagos e integrantes del plantel del Club Huracán que juega el Torneo Argentino B, cuyo resultado fue un triunfo para los visitantes por 4 a 0 en una verdadera demostración de talento y superioridad en este obstáculo que significa jugar con los ojos vendados.
En forma previa, se llevó a cabo una exhibición de la escuela de taekwondo que dirige Karina Arana, donde intervinieron alumnos con discapacidad que mostraron el esfuerzo y evolución que logran a través de esta disciplina. Luego llegó el testimonio de Alejandro Vassolo, un tresarroyense que salvó su vida de milagro pero tuvo que recuperarse superando obstáculos en un testimonio de vida para imitar. Y pasadas las 20 se apagaron las luces del estadio para recibir a Los Murciélagos con sus cuatro jugadores de campo no videntes (Eduardo Díaz, Claudio Monzón, Gustavo Maidana y David Peralta), el arquero Darío Lencina -el único vidente del equipo- y el entrenador Martín Demonte. Estos talentos del fútbol para no videntes tuvieron una predisposición notable que se pudo empezar a percibir en el almuerzo que brindaron a la prensa en el gimnasio Mario J. Pérez, donde dieron notas, pero por sobre todas las cosas testimonios de vida que pueden ser muy valiosos para todos.
Resultó notable ver cómo retribuyeron el cariño de la gente, levantando sus manos, y como festejaron los goles además de mostrar que son muy buenos jugadores y que trabajan muchísimo para progresar y salir adelante.
Disfrutaron como si estuvieran viendo lo que pasaba y eso la gente también lo percibió. En cuanto a los partidos, prácticamente Lencina fue un espectador de lujo ya que hubo encuentros en que los rivales no pudieron pasar la mitad de cancha y eso marca a las claras lo difícil que es superar una limitación como no tener visión.
Sin embargo, con entrenamiento y mucho trabajo es posible mejorar, participar e incluir. Y justamente ése fue el gran mensaje que quedó anoche pasadas las 22 cuando los espectadores se pusieron de pie para despedir a estos profesionales que marcan un camino a seguir e imitar. Le pusieron magia a una noche que será recordada por mucho tiempo por quienes estuvieron en el Gigante y disfrutaron de estos jugadores que dan todo lo que tienen para entregar.