Garín: una mujer murió por un falso kinesiólogo que ejercía ilegalmente la profesión

kinesiologiaLa señora solicitó un tratamiento kinesiológico para superar una dolencia en su espalda y terminó con fracturas de tres vértebras que agravaron su estado de salud y finalmente murió. El Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires que en el último trimestre hubo otras 25 denuncias referidas a personas que ejercen ilegalmente la actividad, y otro tipo de irregularidades vinculadas con la competencia profesional.

El hecho se registró en la localidad de Garín -en el partido de Escobar- donde una mujer mayor requirió a su obra social privada la asistencia de un tratamiento kinesiológico para superar una dolencia en su espalda y terminó con fracturas de tres vértebras que agravaron su estado de salud. La paciente finalmente murió luego de tres meses de «tortura y sufrimiento» según admitieron sus familiares, provocados por la intervención de un «pseudoprofesional» que sin conocimientos para ejercer la profesión como kinesiólogo, no advirtió que la víctima padecía de una osteoporosis medicamentosa, a partir de un EPOC avanzado y continuó con las sesiones de «masajes» sin prevención que derivaron en el rompimiento óseo.

«Para el Cokiba, lo ocurrido en Escobar fue un caso testigo muy doloroso, porque si bien la paciente tenía otra enfermedad de base, la falta de profesionalidad de una persona irresponsable que ejerce ilegalmente la kinesiología le provocó un padecimiento prolongado y agravó su estado de salud hasta la muerte» explicó el kinesiólogo e integrante de la Comisión de Control del Ejercicio Profesional de CoKiba, Rafael Mancera.

De acuerdo con las actuaciones que realizó la comisión, la persona que atendió a esta mujer “siempre se presentó como kinesióloga especializada», aún cuando no mostró acreditación. Además, la entidad colegiada determinó que «nunca hizo aportes a colegios profesionales, carecía de matrícula y se pudo comprobar que trabajó dos años en una empresa de salud privada que ofrecía rehabilitaciones».

Según explicó la hija de la víctima en una presentación ante Cokiba «cometimos el error de confiar y no exigir el título habilitante. Fue una gravísima omisión que todavía nos cuesta superar» dijo la mujer. En el seguimiento realizado por los familiares, se detectó además que el «pseudoprofesional» terciarizado por la obra social «siempre trabajó en negro», no registra aportes ni títulos profesionales.

Al no ser profesional, la persona que atendió a la víctima omitió un protocolo requerido para los pacientes de riesgo. “No hizo una interconsulta, no hizo caso a los fuertes dolores que mi madre manifestaba en cada sesión de masajes y tampoco hizo una evaluación general de su estado durante los tres meses que atendió a nuestra madre” explicó la hija de la paciente fallecida.