Saladillo: un sospechoso a punto de ser detenido por el crimen de Marisol

marisolA partir de los testimonios de dos mujeres que se cruzaron con Marisol en su última caminata, la investigación apunta a un joven de 26 años. El fin de semana la fiscal ordenó allanamientos y creen que este hombre escapó por los techos.

Las próximas horas pueden ser claves en la investigación del asesinato de Marisol Oyhanart, la mujer de 38 años y madre de tres hjijos, cuyo cuerpo apareció la mañana del martes en un descampado de la ciudad de Saladillo. Las pesquisas judiciales apuntan a un joven de 26 años, en estos momentos el principal sospechoso del crimen. Se trata de alguien que conocía bien la rutina de Marisol de salir a caminar. Existen sospechas de que la esperó escondido en algunas de las casillas abandonadas, a metros de donde apareció el cuerpo.
A este hombre condujeron los testimonios de dos mujeres que durante la tarde del lunes, alrededor de las 16, se cruzaron con Marisol en el camino rural por donde caminaban y también lo vieron a él en la zona. En el pueblo, es alguien con fama de exhibicionista y varios dicen haberlo visto varias veces merodeando por esa zona de casillas, a la vera del camino.
En la madrugada del sábado la fiscal ordenó a la policía realizar allanamientos en dos propiedades de la ciudad, pero el hombre no fue encontrado y suponen que pudo haber escapado por los techos.
El móvil del crimen sigue siendo un misterio. La autopsia determinó que Marisol no fue abusada. Una de las hipótesis de los investigadores es que se trató de un ataque demasiado violento como para pensar en un robo del celular de la víctima, el único de los objetos que todavía no apareció. Los auriculares –con los que iba escuchando música- y sus anteojos de sol quedaron a metros del cuerpo.
Oyhanart apareció apareció en la mañana del martes, 15 horas después de haber desaparecido. En ese lapso de tiempo la buscaron familiares, amigos, vecinos, policías, bomberos y miembros de diferentes organizaciones. Estaba vestida tal como había salido a caminar: calzas negras, remera blanca y buzo gris con flores rojas. Según la autopsia, recibió una trompada en la cara, fue arrastrada unos metros y estrangulada en el mismo sitio donde fue hallada muerta. Tenía también golpes -en el cráneo y otras zonas del cuerpo- que podrían haberla dejado inconsciente antes de ser asesinada. Debajo de sus uñas tenía material genético de su agresor de quien intentó defenderse.
La tarde del lunes Marisol aprovechó la hora de la siesta para ir a hacer un poco de ejercicio, algo que hacía entre tres y cuatro veces por semana. Salió a las 15. 15 y caminó dos cuadras hasta la calle Irigoyen, donde empezaba el camino rural que tomaba habitualmente. Nunca más volvió.
La voz de alerta de su desaparición la dio un llamado desde la escuela de su hijo menor, que avisaba a su marido, Sergio Rachit, que su esposa no había ido a retirar al nene. Poco después Rachit radicó la denuncia en la comisaría local. Tras el hallazgo del cadáver, Rachit quedó demorado unas horas por algunas “imprecisiones” en su testimonio, pero la pista fue rápidamente descartada.
El jefe de la Policía Bonaerense, Hugo Matzkin, viajó a Saladillo y mantuvo una reunión con la familia en la que estuvo presente el intendente local, Carlos Gorosito La tarde del jueves, familiares, amigos y vecinos de Marisol realizaron una marcha en la plaza principal de Saladillo durante la cual alertaron: «Mientras estamos pidiendo justicia, hay un asesino suelto».