Hallazgo histórico en Luján: encontraron restos de la primera capilla y el centro fundacional

luján capillaSe trata del denominado “Templo de Montalvo”, una construcción que funcionó hasta 1740, cuando fue demolida. El hallazgo fue realizado por un equipo que encabezan los investigadores Federico Suárez y Jesús Binetti.

El Equipo de Patrimonio encabezado por el investigador Federico Suárez y el historiador Jesús Binetti, continúa con sus trabajos de investigaciones en busca de un pasado lujanense que sobrevive enterrado, a la espera de ser rescatado y revalorizado. El grupo, acaba de dar un gran paso que remite a los primeros tiempos del Luján actual.

Luego de varios meses de trabajo de campo, fueron hallados restos de la primera capilla oficial que conoció la zona, denominada como el “Templo de Montalvo”, debido al apellido de su primer capellán. Se trata de una construcción de 1677 y su historia está vinculada con la vida de un esclavo africano que podría estar enterrado en ese mismo lugar.

El sitio, ubicado a escasos metros de la actual Basílica, marca el punto fundacional de población.

El Equipo de Patrimonio e investigadores ligados a la Universidad Nacional de Luján, luego de algunos meses de labor dieron con los restos constructivos de la capilla, cuya edificación comenzó en 1677. Dado el fracaso de las experiencias anteriores, el equipo -conformado también por Jesús Amarilla, Marcos Ceballos, Ariel Lazarte, Fernando Sanz e Inés Szychowski- inició las tareas con reparos acerca de la existencia de rastros.

El gran inconveniente radicaba en un dato histórico: desde 1730 hasta 1752, en el lugar se intentó construir un templo más voluminoso conocido como “el de Arregui”, por el nombre del obispo que encargó las obras. Cabía la posibilidad, entonces, que los restos vistos en 1882 correspondieran a esa iglesia -finalmente, nunca terminada- y no a la que albergó a la Virgen entre 1685 y 1740.

Con el propósito de superar esa acumulación de construcciones y dotar al trabajo de investigación de rigor histórico, los promotores de las tareas decidieron recurrir a distintos documentos antiguos, además de indagar en los archivos y bibliotecas de la ciudad de Luján y releer a los historiadores locales.

Finalmente, después de cuatro meses de trabajo, “se halló un tramo de cimiento de unos tres metros de largo”. Por la tipología de los ladrillos utilizados, el nivel estratigráfico y la orientación se pudo confirmar que esos restos pertenecen a la iglesia del “Negrito” Manuel y el sacerdote Montalvo. Por otra parte, el posterior hallazgo de los restos de un molino de tracción a sangre, situada a unos cinco metros, sugirió la posibilidad de que esos cimientos fuesen del muro final del templo.

Con esa hipótesis, se avanzó en la búsqueda de las restantes paredes. Lamentablemente, no volvieron a encontrarse vestigios tan bien conservados como los anteriores. La razón principal fue la intensiva reutilización de materiales que efectuaron los restantes propietarios del terreno.