Siguió la ruta del Che Guevara en moto y volvió a Olavarría después de 1 año

rutaLa aventura de Mario Leguina duró más de un año. Pasó hasta cuatro días sin comer. Durmió en la calle. Llegó a estar a casi 6.000 metros de altura sobre el nivel del mar, recorrió unos 26.800 kilómetros y sacó 2.500 fotos. Si bien no llegó a su meta –Cuba- se siente feliz por haber conocido “la Patria Grande”.

Salió de la Argentina, pasó por Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil. Trabajó en changas, llegó a pasar hasta cuatro días sin comer y durmió en la calle. Conoció pequeñas ciudades, villas miserias y estuvo cerca del territorio colombiano liderado por la guerrilla de las FARC. Y un día regresó después de un año y 25 días de aventuras y de haber intentado emular la denominada «Ruta del Che Guevara en motocicleta». Su nombre es: Mario Adrián Leguina.

«Inicié el viaje en Olavarría, en la casa de mi compañera. Me fui al sur argentino, llegué a Bariloche y crucé a Chile completo hasta el Norte». También fue a Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil para retornar luego a la Argentina.

Si bien su plan original era el de llegar hasta Cuba y pasar por Bolivia, los objetivos debieron cambiarse a mitad del camino. El 1 de diciembre tuvo un imprevisto: ese día se cerraron las fronteras por las elecciones. «Esperé una semana pero con el gobierno nuevo, las Fiestas y las vacaciones se hizo imposible llegar hasta la isla». Además, la época de lluvias que encontró en toda la región hizo que «las rutas se cortaran y ya no pudiera pasar».

A la llegada a la ciudad, el pasado sábado, expresó que «estoy feliz, contento y alegre de haber conocido tanta gente buena, donde hasta los niños me daban monedas, reales». Para él, resulta «inolvidable haber conocido Sudamérica, que es la patria grande como la de Simón Bolívar, el Che Guevara, Hugo Chávez y el general San Martín», además de la «idiosincrasia de los pueblos.Y tuve la suerte de hacerlo».

«Yo no soy turista, soy viajero. He estado en la montaña y he parado en pueblos que tenían 50 habitantes donde no había luz ni Internet y eso fue hermoso». Una de las metas de Mario era conocer «las entrañas de la tierra, de la gente, lo más común, lo más simple. Tuve la suerte de estar en villas miseria, dormir en la calle, ver gente pobre y esa gente me abrió las puertas y me dio de comer. Aprendí su idioma. La felicidad mía es muy grande».

«No tenía plata. Yo he estado hasta cuatro días sin comer, sin respaldo y debía buscar la forma de subsistir. Prefería echarle gasolina y a continuar el viaje para ver si podía conseguir algún laburo o changa. Lavé platos, trabajé de carpintero. Yo soy electricista y técnico electromecánico. Trabajé de ayudante y de mecánico. Lavé vidrios y limpié baños».