Denuncian pésimas condiciones en las penitenciarías bonaerenses
En la Unidad 4 de Bahía Blanca se constataron cucarachas en la cocina y la enfermería. Una jueza ordenó la provisión de pañales y leche para los niños y niñas que están con sus madres. La decisión fue adoptada por la Procuraduría de Violencia Institucional y los fiscales federales Miguel Ángel Palazzani y José Nebbia.
El Servicio Penitenciario Bonaerense no se destaca por la calidad edilicia de las cárceles que se mantienen bajo la órbita de la jefatura conducida por Florencia Piermarini. Tampoco cumple el SPB con las condiciones mínimas de alojamientos para los hombres y mujeres privadas de la libertad ambulatoria. En este contexto, es un hecho que la administración penitenciaria mantiene, como si se tratara de un mal hábito, imposible de desterrar, la política de no respetar la vida de los detenidos, endureciendo así las penas impuestas por el Poder Judicial.
Esta semana, la jueza de garantías de Bahía Blanca, Susana Calcinelli, ordenó una serie de medidas cautelares al director interino de la Unidad Penitenciaria N° 4 de Bahía Blanca, Daniel Macrini, para que se garanticen las condiciones mínimas de salubridad, alimentación e higiene de las personas detenidas en ese penal. La decisión fue adoptada en el marco del habeas corpus colectivo y correctivo interpuesto por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) y los fiscales federales Miguel Ángel Palazzani y José Nebbia, que confirmaron con sus propios ojos las graves violaciones a los Derechos Humanos durante tres inspeccione.
Según los voceros, la jueza Cacinelli ordenó al jefe de la unidad «arbitrar las medidas necesarias a fin de garantizar que se provea alimentación en cantidad suficiente y calidad adecuada para una correcta nutrición de cada detenido». También le pidió que se cumplan «las dietas especiales que las indicaciones médicas establezcan». La instructora judicial insistió en que a todos los pabellones se les provean los elementos necesarios para la limpieza, «especialmente lavandina y detergente, en cantidades adecuadas y periodicidad suficiente». En ese sentido, demandó también otorgar «a los detenidos y detenidas jabón, shampú, cepillo y crema dental, además de elementos de afeitado».
Como si fuera poco, la magistrada tuvo que insistir en que el personal penitenciario realice en el transcurso de los próximos siete días «tareas de desinfectación y desinsectación» en todos los pabellones y módulos del lugar, «especialmente en todos los sectores comunes destinados a sanidad y cocina».
Ocurre que los fiscales que recorrieron la unidad en febrero calificaron al sector de sanidad como «un lugar infecto e inmundo», además de constatar la ausencia de profesionales médicos durante su horario laboral en el penal. La resolución cita que «en la cocina se observó una gran cantidad de nidos de cucarachas; en todas las mesadas, repisas y demás superficies también se observó gran cantidad de moscas y otros insectos».

@24baires en Mercedes (B) llueve a baldes , gracias pero tarde
@24baires SI LAS CÁRCELES ES UN NEGOCIO EN LA QUE CUANDO MÁS PEREJILES SE ALBERGAN MAS GASTAN Y CURRAN