Encontraron al supuesto asesino serial de Junín
JUNÍN- Se trata de un mecánico que fue detenido por los crímenes de al menos dos mujeres.
Un hombre fue aprehendido esta madrugada acusado de ser el principal sospechoso de los crímenes de las dos mujeres cometidos en enero de este año y agosto de 2012.
Se trata de un mecánico de 53 años a quien se lo vincula, en principio, con la autoría de los asesinatos de Paola Tomé y Sandra Colo, ambos cometidos en la ciudad bonaerense de Junín.
Durante los peritajes, los investigadores habían hallado en mismo rastro de ADN en los dos cuerpos.
El crimen de Tomé (38) fue descubierto el 17 de enero último, cuando la hermana de la víctima la encontró muerta dentro del local de venta de ropa infantil “Rowena” de su propiedad, ubicado en General Paz 45, en pleno centro de Junín.
De acuerdo a las fuentes policiales, la hermana de Tomé concurrió al comercio porque desde el día anterior no tenía noticias de ella y tampoco atendía los llamados telefónicos.
Cuando la mujer llegó al comercio, se sorprendió porque estaba cerrado, por lo que regresó a su casa a buscar una llave que guardaba por cuestiones de seguridad.
Una vez dentro del local, la mujer se encontró con el cadáver de su hermana tirado en el piso, en un rincón del comercio, con un pañuelo negro en el cuello y con el pantalón bajo.
La víctima presentaba golpes en la cabeza y signos de haber sido asfixiada, por lo que en medio de una crisis nerviosa, la hermana de Tomé alertó a la Policía.
Los peritos hallaron luego junto al cuerpo de Tomé la cartera de ésta que contenía la billetera y todas sus pertenencias, una notebook donde llevaba la contabilidad del negocio y el celular, por lo que, en principio, descartaron el móvil de robo y apuntaron a un crimen por motivos sentimentales.
De acuerdo a los forenses, Tomé murió tras haber sido ahorcada con el pañuelo que tenía colocado en el cuello cuando la encontraron.
Por su parte, Colo (43) fue encontrada el 16 de agosto de 2012 golpeada y estrangulada en el pelotero donde trabajaba, ubicado en Alem 388, de Junín.
La investigación de este crimen quedó a cargo del fiscal Angel Quidiello, quien determinó que el asesino había huido con el teléfono celular de la víctima, por lo que investigó los llamados y mensajes entrantes y salientes de esa línea.
También se analizó el diario íntimo y un disco compacto con anotaciones de Colo en busca de pistas sobre el homicida que se cree que, al igual que en el caso Tomé, actuó por motivos sentimentales.
En coincidencia con el reciente crimen de la comerciante, Colo también murió por “asfixia mecánica por estrangulación a lazo” y presentaba politraumatismos por golpes.
