En 2014 nada cambiará en la política económica

El 2013 estuvo plagado de incertidumbres, cambios, debates y contradicciones en materia económica en nuestro país. En un año donde el “blue” se llevó la mayoría de artículos económicos en los diarios, la economía argentina tuvo algunos interesantes repuntes y sorpresas. Con los recientes índices del INDEC (a la fecha no salió el del crecimiento del PBI, pero se estima un 5,2%) ya se pueden sacar varias conclusiones. Se reconoce que este fue, junto con 2005, el año con mayor inflación de este ciclo económico, acompañando la escalada ascendente que existe desde fines de 2009.

En unos días tendremos los detalles definitivos sobre lo que fue el año. De lo que podemos hablar hoy es de las perspectivas que tienen los organismos económicos del gobierno como el Banco Central de la República Argentina (ver Objetivos y Planes 2014), el INDEC y el propio Ministerio de Economía. En ese sentido, son claras las metas del nuevo grupo económico conducido por Axel Kicillof y anexado por Juan Carlos Fábrega, flamante presidente del BCRA. Principalmente, y creo una de las más importantes, en este año continuará el sistema de flotación administrada de la divisa norteamericana. Esto le permite al Banco Central controlar, hasta cierto punto, el manejo del tipo de cambio. Sabemos que cuando la hegemonía económica presiona para devaluar a través de, por ejemplo, el dólar ilegal y el acopio de cereales como medidas especulativas, es imposible de frenar la embestida, pero con la administración del estado en la moneda se pone un límite. Así, el régimen de flotación administrada ha sido uno de los ejes de la política económica iniciada en 2003. El tipo de cambio constituye una variable fundamental para brindar sustentabilidad y consistencia al régimen macroeconómico, propiciando las condiciones necesarias para promover el crecimiento, la generación de empleo —manteniendo un adecuado nivel de competitividad— y la estabilidad monetaria y financiera.

Con respecto a la emisión monetaria, el BCRA advierte que se emitirá menos que en 2013, para acompañar “el normal funcionamiento de la economía”, y lo hará a través de emisión de letras y modificaciones de encajes bancarios. De buenas a primeras, es un dato que está por verse, ya que desde la heterodoxia económica se afirma que en realidad es la inflación la que genera emisión, es decir, frente a aumento de precios y salarios “es necesario” que haya más dinero en circulación para afrontar esos incrementos. Pero es un debate entre doctrinas que no nos compete, por ahora. La realidad es que el gobierno, desde 2003, toma medidas heterodoxas con alguna que otra ortodoxa, dependiendo del Ministro en turno y del contexto internacional. Para 2014, el Central estima que los medios de pago privados (M2 Privado) continuarían acompañando el aumento de la actividad económica, subiendo entre 23,5 y 27,9 por ciento. El agregado monetario más amplio en pesos del sector privado (M3 Privado) presentaría una variación interanual de 26,9 a 31,2 por ciento, impulsado por el alza de los depósitos a plazo fijo (cerca del 40 por ciento interanual). Esto permitiría sostener el proceso de monetización verificado a partir del 2010. En 2014 los préstamos al sector privado en pesos seguirán siendo el principal factor explicativo de la expansión monetaria.

Dentro del grupo económico, es evidente que una de las metas principales es el fortalecimiento del mercado interno. En ese sentido, el Banco Central establece una vigorización del proceso de inversión a través de política crediticia y estímulo al comercio interior. El jefe de gabinete Jorge Capitanich anunció hace unos días para aumentar las exportaciones este año y así acrecentar el saldo de la balanza comercial, que, si bien no es deficitario, se ha reducido en este último tiempo debido al aumento de importaciones, principalmente de bienes de capital para el desarrollo de la todavía incipiente industria. De esta manera, en 2014 el superávit comercial volvería a registrar un saldo positivo, cercano a los US$10.000 millones. Este resultado contrarrestaría tanto el déficit por servicios originado en los mayores pagos de fletes y seguros, asociados a la mejora de los flujos comerciales, como el saldo negativo de la cuenta viajes. En este marco, se espera que los ingresos por Inversión Extranjera Directa y los préstamos financieros, en especial aquellos con destino específico para infraestructura o generación de energía, contribuyan positivamente a la Balanza de Pagos.

Hablando de comercio exterior, las estimaciones afirman que nuestros principales socios económicos crecerán en promedio un 3,2%. Entre ellos encontramos a Brasil con un 2%, China con un importante 7,5% y Chile 4%. Más atrás se encuentran Estados Unidos (2,5%) y la Eurozona (1%). Pero no todo es color de rosas. A pesar de estos niveles de crecimiento, el nivel de desempleo sigue siendo muy alto, y si se siguen aplicando recetas de ajuste en vez de medidas expansivas, la demanda global de esos países se deprimiría y puede que se generen “tensiones financieras” a nivel global.

En 2013 la soja cotizó en promedio U$S 520 por tonelada, pero se cree que debido a la elevada oferta global de la misma, el precio se reducirá hasta llegar a U$S 478 promedio en 2014. También disminuiría el precio del maíz por la producción record alcanzada en Estados Unidos, donde se concentra el 37% de la producción mundial.

El Banco Central afirma que las condiciones del mercado de trabajo se mantendrán robustas, estimando que la tasa de desempleo continuará en los niveles mínimos alcanzados: 6,8% en el tercer trimestre de 2013. Evalúa que ese resultado, sumado a una adecuada dinámica de los salarios y a la continuidad de las políticas de ingresos, dará soporte al incremento de la masa salarial como principal determinante del consumo de los hogares.
En cuanto a la inflación, el BCRA advierte que el sendero proyectado de la variación de precios es decreciente respecto al correspondiente al año 2013. Esa disminución está asociada a la confluencia de tres eventos: 1) una política de ingresos que incluye la realización de acuerdos de precios, 2) políticas de crédito destinadas a expandir la oferta de bienes para acompañar el impulso de la demanda y 3) la caída estimada en los precios internacionales de las materias primas, que aminorará las presiones externas observadas en los últimos años.

Con respecto al crecimiento del PBI, el BCRA no se arriesga a dar una cifra, pero sí lo hace el presupuesto 2014. En el mismo se sostiene que el PBI crecerá un 6,2%, cifra muy interesante en el contexto mundial estrepitoso en el que estamos viviendo. Recordemos también que el Presupuesto 2013 afirmaba que la Argentina iba a crecer 4,2%, luego tuvieron que modificar esa cifra por el repunte del primer trimestre del año pasado y dejarlo en 5%. Tengamos en cuenta que la “madre de las industrias”, es decir, la construcción, viene tomando en los últimos tiempos un dinamismo importante a través del plan Pro.Cre.AR, generando mecanismos para el crecimiento del sector y el abandono de la parálisis en la que estaba sumergido.
En resumidas cuentas, el gobierno sostendrá la política económica que viene aplicando desde el 2003 a la fecha, con cifras muy esperanzadoras sobre la economía que vendrá, contradiciendo a los gurúes que propician que a la economía le vaya mal a través de la especulación y la generación de incertidumbre, y siendo ellos mismos –quienes mandaron el país a la ruina en reiteradas oportunidades, la más cercana es el 2001– los que hoy quieren aconsejar al gobierno sobre qué es lo que debería hacer.

 

 

5 comentarios