El saludo de Obama y Castro, en la gran despedida a Mandela.
Con casi un centenar de jefes de Estado y de Gobierno y miles de personas que desafiaron la copiosa lluvia que se empeña en inundar desde ayer a Johannesburgo, concluyó la ceremonia religiosa en homenaje al extinto líder sudafricano Nelson Mandela, muerto el pasado jueves a los 95 años de edad.
Cyril Ramaphosa, vicepresidente del gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA), dio por terminada la ceremonia tras la intervención del arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, quien ensalzó la vida del «extraordinario ícono» que fue Mandela.»Esto lleva a la conclusión de este servicio conmemorativo», dijo Ramaphosa, mientras la multitud abandonaba el estadio entre vítores y aplausos por el Tata, por Madiba, por el padre de la Sudáfrica que logró unirse dejando atrás el oprobioso régimen del «apartheid».
El acto duró unas cuatro horas de gran emoción, en las que líderes internacionales como los presidentes de EEUU, Barack Obama; de Brasil, Dilma Rousseff; y de Cuba, Raúl Castro, elogiaron la figura del fallecido ex presidente sudafricano.
Una ceremonia religiosa ecuménica, cánticos y los recuerdos de familiares y amigos de Madiba -como se conoce al ex presidente en su país- sirvieron para homenajear al héroe sudafricano en un ambiente festivo, pese a la persistente lluvia que cayó durante el día.
Un momento impactante fue cuando los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, se dieron la mano durante el oficio religioso, saludo que sin dudas quedará para la historia.
«Aunque nunca alcanzaré el ejemplo de Madiba, me hace querer ser mejor hombre», dijo Obama durante su discurso en el funeral oficiado en el estadio Soccer City de Johannesburgo, informó la agencia de noticias DPA.
Raúl Castro, otro de los oradores, aseguró que Mandela pasará a la historia «porque fue capaz de arrancar de su alma todo el veneno que pudo crear tan injusto castigo y por la generosidad y la sabiduría con que en la hora de la victoria supo dirigir con gran talento a su heroico pueblo».
Por su parte, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, otra de las oradoras del homenaje, destacó que Mandela fue «la personalidad más extraordinaria del siglo XX» y quien «inspiró la lucha civil en Brasil y América del Sur».
