Para el Papa, es un «escándalo» que «todavía haya hambre y malnutrición en el mundo»

papa-francisco-en-tumba-de-san-pedro-619x348«Nunca puede ser considerado un hecho normal al que hay que acostumbrarse, como si formara parte del sistema. Algo tiene que cambiar en nosotros mismos, en nuestra mentalidad, en nuestras sociedades», exhortó el Sumo Pontífice. Además, lamentó la «globalización de la indiferencia» que nos acostumbra «al sufrimiento de los otros».
El Papa Francisco calificó de “escándalo” que exista el hambre y la malnutrición en el mundo, al tiempo que criticó “el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de alimento”. Fue en un mensaje enviado al director de la FAO, José Graziano da Silva, en ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación.

En su mensaje, que fue leído este martes durante la celebración de esta jornada en la sede, en Roma, de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el Sumo Pontífice consideró que uno “de los desafíos más serios para la humanidad es el de la trágica condición en la que viven todavía millones de personas hambrientas y malnutridas, entre ellas muchos niños”.

En este contexto, el líder de la Iglesia Católica exhortó a todas las partes de la sociedad a “afrontar juntos” este problema “para lograr una solución justa y duradera” y para que “nadie se vea obligado a abandonar su tierra y su propio entorno cultural por la falta de los medios esenciales de subsistencia”.

De acuerdo a lo reseñado por EFE, el Papa hizo notar la paradoja de cómo la globalización permite conocer las situaciones de necesidad de las personas en todo el mundo, pero sin embargo “crece la tendencia al individualismo” y a “la indiferencia tanto a nivel personal como de las instituciones y de los estados, respecto a quien muere de hambre o padece malnutrición”.

“El hambre y la desnutrición nunca pueden ser consideradas un hecho normal al que hay que acostumbrarse, como si formara parte del sistema. Algo tiene que cambiar en nosotros mismos, en nuestra mentalidad, en nuestras sociedades”, aseveró Jorge Bergoglio.

Asimismo, consideró que es necesario, “hoy más que nunca, educar a la solidaridad, redescubrir el valor y el significado de esta palabra tan incómoda, y muy frecuentemente dejada de lado, y hacer que se convierta en actitud de fondo en las decisiones en el plano político, económico y financiero, en las relaciones entre las personas, entre los pueblos y entre las naciones”.

“Sólo superando visiones egoístas e intereses de parte, también se podrá lograr finalmente el objetivo de eliminar las formas de indigencia determinadas por la carencia de alimentos”, agregó.

Los datos proporcionados por la FAO indican que, aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos no está disponible a causa de pérdidas y derroches cada vez mayores. “Bastaría eliminarlos para reducir drásticamente el número de hambrientos”, clamó el Papa.

Para Bergoglio, el “desperdicio de alimentos no es sino uno de los frutos de la ‘cultura del descarte’ que a menudo lleva a sacrificar hombres y mujeres a los ídolos de las ganancias y del consumo”.

Ante los datos de 870 millones de personas que sufren hambre y malnutrición, el religioso lamentó “el triste signo de la ‘globalización de la indiferencia’, que nos acostumbra lentamente al sufrimiento de los otros, como si fuera algo normal”.