Noroeste bonaerense: por la sequía, se necesitan «unos 500 o 400 milímetros de lluvia»

Así lo precisaron especialistas de la ciudad de Trenque Lauquen ante la escasez de precipitaciones que ha tenido este 2013, situación que, de acuerdo a los pronósticos, continuará durante los meses próximos. Según estimaciones, el maíz, es el más requirente en agua, y necesitaría alrededor de 600 milímetros, mientras el girasol y la soja, solo 400.
En la zona agrícola del noroeste bonaerense estiman la necesidad de entre 500 o 400 milímetros de lluvia, ante la proximidad en las próximas semanas de los trabajos de siembra de cara a la cosecha gruesa.
En tanto, el clima parece no ser el óptimo para el desarrollo de esa actividad en la región debido a la escasez de precipitaciones que ha tenido este 2013, situación que, de acuerdo a los pronósticos, continuará durante los meses próximos.
En declaraciones al diario de trenque Lauquen, La Opinión, el ingeniero agrónomo Juan Carlos Cristo señaló que “este ha sido un año relativamente seco en relación a lo que se da en nuestra región, considerando que tenemos un promedio de lluvia (más allá de la excepción que tuvimos el año pasado en el que la lluvia fue intensa) de 800 o 900 milímetros, y hasta el momento llevamos 350”.
En este sentido, se coincide con las estimaciones de especialistas que arguyen que el campo de la zona requiere de unos 400 o 500 milímetros para los meses de octubre, noviembre y diciembre.
“En principio necesitaríamos unos 40 o 50 milímetros para poder arrancar una siembra de maíz, girasol y soja como para poder tener mejores probabilidades de un arranque de cultivo más seguro”, dijo el agrónomo, desde una perspectiva cortoplacista.
En tanto, aseveró que “la lluvia total que necesita un cultivo de gruesa, fundamentalmente el maíz, que es el más requirente en agua, sería de alrededor de 600 milímetros, de 400 para el girasol y la soja en medio de los dos. Esto en términos generales, porque hay situaciones particulares que dependen de muchos factores”.
Vale remarcar de además de la falta de precipitaciones otro de los fenómenos que impacta en la región son las heladas tardías, que impregnan un mayor riesgo en la implantación de los cultivos.
En ese marco, Cristo explicó: “Uno de los factores que el productor mira más allá del económico para decidir la siembra es el factor climático y la humedad del suelo, que sabemos que es bastante escasa, y sobre todo no solamente por la falta de agua, sino por los fríos y las heladas que se han venido dando durante las últimas semanas, lo cual agrava la situación de falta de humedad”.