Rozanski apoya «un régimen penal juvenil, pero no con un castigo similar al adulto»

El magistrado federal señaló que la solución «no pasa por bajar la edad de imputabilidad», sino que «la solución es entender las necesidades del joven y el compromiso es sacarlo de ese ambiente que lo lleva a delinquir». Resaltó que «el problema es que cuando la institución es mala, como una cárcel, un instituto de menores, la persona se va a hacer más violenta y ahí es donde el sistema hace agua».
El juez federal de La Plata, Carlos Rozanski, habló sobre la eventual baja en la edad de imputabilidad y expresó que “la solución tiene que ver con un régimen penal juvenil pero no con un castigo similar al adulto, porque la etapa evolutiva del menor no llegó al nivel de comprender la criminalidad”.

En este sentido, consideró que “bajar la edad de imputabilidad nunca fue solución para nada, porque hay razones profundas por las cuales hay una edad mínima para que una persona sea imputable penalmente”, aunque aclaró que “no quiere decir que no haya personas de 14 años que sean peligrosas; pero una cosa es la peligrosidad de este joven y otra que haya que meterlo preso”.

“No pasa por bajar la edad, no es esa la solución, la solución es entender las necesidades del joven y el compromiso es sacarlo de ese ambiente que lo lleva a delinquir”, exclamó el magistrado en diálogo con Radio La Plata FM 90.9.

En igual tenor, propuso que “la salida tiene que ver con enfrentar el problema desde todas sus aristas, no solamente desde la contención, porque la cárcel evidentemente es una solución porque uno lo piensa para que no dañe a tercero, pero si por el otro lado aceptamos que a esa edad sea peligroso, la víctima no tiene la culpa que el sistema no logre contener a ese chico”.

En relación a los distintos regímenes aplicables a adultos y menores, explicó que “hay que reconocer esa diferencia que nos permite comenzar a estudiar un régimen penal juvenil, que no lo deje libre por la calle matando gente, pero que no lo encierre en un sistema donde no lo va a mejorar bajo ninguna forma”.

“Si un chico de cuatro años está en la calle y no tiene familia que se haga responsable, a ese chico se lo va a institucionalizar, lo que no quiere decir que haya cometido un delito o que institucionalizar sea malo”, opinó Rozanski.

En relación a esto, consideró que “es malo cuando la institución es mala; son buenas en la medida que son creadas para solucionar problemas” y subrayó que “el problema es que cuando la institución es mala, como una cárcel, un instituto de menores, la persona se va a hacer más violenta y ahí es donde el sistema hace agua”.

“Yo lo que comparto es la necesidad de tomar medidas, lo que no comparto es cuando esas medidas significan endurecimiento”, por lo que “el problema es ponernos de acuerdo en cuál es el camino para contener a esos chicos”, manifestó.

Asimismo, Carlos Rozanski desarrolló una explicación sobre el funcionamiento actual del régimen penal para los menores de 18 años y detalló que “el de 16 es la franja que hasta ahora es parcialmente imputable; el de 16 y 17 es un menor que está en una categoría que sólo responde por delitos graves”.

“En el caso de los 16 a los 18 no se hace un juicio para condenarlo, se hace un juicio para ver si es culpable. En el caso que sea culpable, se lo declara responsable, y a partir de ahí comienza un periodo de tratamiento tutelar donde finalizado ese periodo se va a ver si se justifica una pena, como puede ser meterlo preso”, continuó.

En tanto, señaló que “de los 16 y 17 no podemos hablar que no tiene debido proceso, porque si lo tienen, y ahí se va a verificar si es culpable o no” y agregó que “de 0 a 15 no se hace el proceso penal de investigación, ahí es donde se suele decir que esa persona es inimputable, por lo que no va a haber un proceso penal que lo termine mandando a la cárcel, por eso hay que ser cuidadoso con lo que se analiza cuando hablamos de debido proceso”.

Rozanski destacó que “el que tiene menos de 16 años no requiere un debido proceso -ya que no va a proceso- sino la contención adecuada y la seguridad para él y para el resto, donde se exime el periodo que tiene que estar bajo algún sistema de tutela -no hablo de reformatorio o de internarlo en un lugar donde lo violen-”.

“Esto significa que si alguien es peligroso para terceros protejamos a esos terceros aislándolos de esos que puede dañar, pero generemos instituciones donde en vez de violarlos los contengan y si no somos capaces de hacer eso estamos fallando como Estado”, concluyó el juez federal.