Policía acusado de torturas en comisaría de Olavarría sostiene su inocencia

torturas olavarríaEstá imputado por omisión de denuncia, junto con otras dos personas. Es un policía que custodió durante algunas horas al hombre de 32 años que fue torturado.
Uno de los policías imputado por omisión de denuncia en una causa por torturas inflingidas en la comisaría Primera a un hombre de 32 años, ocurridas en mayo del año pasado y por las cuales se realizará en fecha a determinar un juicio oral y público, defendió su inocencia y apuntó hacia otros funcionarios que estuvieron de servicio el día de los hechos como presuntos responsables de las agresiones.
El efectivo policial que se decidió a sostener su inocencia públicamente es el sargento Miguel Angel Rodríguez, quien junto con el subcomisario Pablo Blúa y el médico Oscar Briscioli está acusado por «omisión de denuncia», figura que les podría valer una pena de entre 1 y 5 años de prisión y una inhabilitación especial para ejercer sus profesiones por el doble de tiempo de la sanción penal.
Paralelamente, el capitán Néstor «Nene» Rodríguez y los oficiales Nicolás Manuel y Edgardo Constancio afrontan la posibilidad de pasar entre 8 y 25 años de prisión si son considerados culpables del delito aberrante de torturas. Los tres están detenidos actualmente en una cárcel de General Alvear.
El caso
El procedimiento que derivó en la aprehensión se inició en la tarde del sábado 12 de mayo del año pasado en la cancha de golf del Club Atlético Estudiantes, cuando Diego Alejandro González, completamente ebrio, se durmió en ese lugar. Había ido a servirle de caddie a su tío, en cuya casa se alojaba desde que había venido del Conurbano bonaerense a buscar trabajo a Olavarría, después de separarse de su pareja.
Quienes vieron el estado en que se encontraba intentaron que se marchara de regreso a su casa, pero el alcohol lo venció y se quedó dormido. Personal del club llamó a la Policía y un patrullero lo trasladó a la seccional Primera.
Por causas que hasta ahora no están claras, González fue golpeado y quemado con agua hirviendo en la cocina de la comisaría. Según su declaración, los policías que lo torturaban sin piedad le decían cosas como «¿dónde están las armas y la plata?» o «dale, decinos dónde está la plata y repartimos entre los tres», sin que su atribulada víctima supiera a qué armas y qué plata se referían.
La Fiscalía manejaba la hipótesis de que pudieron confundirse con un homónimo acusado de un asalto que se encontraba prófugo.
González sufrió lesiones y quemaduras que luego los médicos forenses calificaron de graves, a pesar de lo cual no recibió ningún tipo de atención y durmió en el piso de la cocina, al lado de otro joven que había protagonizado un enfrentamiento con uniformados y también tenía su físico bastante deteriorado.
Sí lo trasladaron al Hospital Municipal para que fuera revisado, aunque los efectivos que lo llevaron tenían órdenes tajantes de regresarlo a la dependencia policial dijera lo que dijera el médico.
Como Olavarría carece de médico de policía, por un acuerdo con la Municipalidad esa función la cumplen los médicos de guardia. Ese día estaba Briscioli, quien tuvo una larga experiencia en la fuerza de seguridad hasta su jubilación.
El profesional revisó a González e indicó que lo llevaran a la Guardia porque necesitaba atención. Si bien se presume que Briscioli se enteró por el hombre torturado de la situación, no hubo denuncia dentro del plazo legal 24 horas.
En el caso del subcomisario Blúa, todo indicaría que llegó a la comisaría después de ocurridos los hechos, aunque habría firmado una declaración que se le hizo firmar a González, que es analfabeto. Deberá determinarse en el juicio si estuvo presente cuando se tomó ese testimonio.