Exigen la liberación de Diego y Luz, la pareja acusada sin pruebas de un asesinato
Hoy hubo una movilización en los Tribunales de Morón. Luz Gómez y Diego Romero están presos hace casi dos años acusados sin pruebas de asesinar a un colectivero. Todavía no hay fecha para su juicio oral.
Luz Gómez y Diego Romero están detenidos hace un año y nueve meses. Los acusan de haber asesinado a un colectivero en Castelar pero ellos aseguran que el único delito que cometieron fue olvidarse una mochila en un remís. Ayer hubo una conferencia de prensa en la sede nacional de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en la que distintos organismos pidieron por su libertad. Hoy a las 10 hs se realizó una movilización a los Tribunales de Morón (almirante Brown, esquina Colón).
En la conferencia de prensa, además de los familiares de la pareja, estuvieron Pablo Pimentel-titular de APDH La Matanza-, Alberto Santillán-padre de Darío Santillán-, Nora Cortiñas, -de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora; y Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga. Todos pidieron por la excarcelación de Luz y Diego. Hablaron de la unión que tienen que tener los familiares de víctimas de causas armadas en la búsqueda de Justicia.
“El lunes nuestro abogado pidió la excarcelación. Ahora queda en manos de la Jueza de Garantías, Mónica López Osornio, si llegamos a juicio o no. Estamos a la espera de una respuesta”, dijo Luz desde la casa de Monte Grande donde cumple con la prisión domiciliaria.
El fiscal general de la Unidad Fiscal de Instrucción 7, Matías Rappazzo, pidió la elevación a juicio y el abogado de la pareja, Eduardo Soares, apeló a esta decisión y, por eso, todavía no hay una fecha para el debate oral. No hay pruebas que incriminen a Luz y Diego en el crimen. En marzo se hizo un examen de ADN entre la sangre que se encontró en la escena del crimen y la que le extrajeron a la pareja jujeña: dio un resultado negativo.
El primer día hábil de cada mes Luz y Diego viajan hasta los Tribunales de Morón a firmar el cumplimiento de su prisión preventiva. El último lunes se cruzaron con Osornio. “Le pregunté un montón de cosas que no supo responderme. Era la primera vez que en todo este tiempo alguien de la Justicia nos escuchaba”, contó Luz.
El 21 de diciembre de 2011 a las 7 de la mañana, un grupo de policías entró a la fuerza en la casa que Luz, Diego y su pequeña hija Zaira, alquilaban en Villa Ballester. Buscaban a una pareja que el 1 de octubre de ese año había matado a un hombre que se resistió a ser asaltado en Castelar. En el lugar del crimen, los policías encontraron una mochila Nike negra con un arma marca Taurus Modelo PT92 y en un bolsillo un certificado de vacunas. Ese papel decía que Zaira Romero, la hija de la pareja, había sido vacunada el 21 de septiembre de 2010.
Luz y Diego nunca estuvieron en Castelar. Se habían olvidado esa mochila arriba de un remis en julio. Cuando volvieron a buscarla le dijeron que no estaba. No se preocuparon porque no tenían documentación importante más que el certificado de vacunas de la nena, que hoy tiene tres años.
Diego pasó un año y tres meses en el penal de Ituzaingó. Luz cumple hace un año y nueve meses con una prisión domiciliaria en la casa de una amiga. Para poder sobrevivir llevaron adelante un emprendimiento de comidas caseras. Los vecinos se acercan a comprarle las tartas dulces y pastafloras que venden. Antes de estar detenidos los dos trabajaban: Luz lo hacía en una fábrica de tinturas y Diego en una metalúrgica. Hacía tres años que habían venido a Buenos Aires desde su Ledesma natal. Pensaban volverse a Jujuy el año que los detuvieron.
Además de la pareja, en 2011 fueron arrestadas 10 personas. Hoy, además de Luz y Diego, están detenidos Juan Carlos Noguera, Graciela Ojeda y Miriam Rojas. Los tres confesaron haber estado vinculados al crimen. También declararon que Luz y Diego no tenían nada que ver. Noguera es el remisero que llevó a la pareja hasta la casa donde se cometió el crimen. Según su declaración, ese día lo llamó una pareja que solía pedirle viajes. Noguera dijo que eran conocidos como “Pipo” y “Popi”. Dijo que Luz y Diego no son las personas que él subió a su auto. El remisero declaró que Pipo se llama Walter y trabaja en la agencia de remises “Cacho” con un Renault 9 color bordeau. La remisería Cacho se está en la entrada de la Villa La Rana. Es la misma en la que Luz y Diego pidieron un auto la tarde de julio. La misma a la que fueron a reclamar la mochila olvidada.
Ojeda vivía en Castelar y se sospecha que es quien “entregó” la casa. Rojas era su contacto en el partido de San Martín y quien conocía a la pareja que cometió el crimen. Según la causa, las pericias en sus teléfonos dan cuenta de este vínculo. Las dos mujeres declararon no conocer a Luz y a Diego.
