No hay indicios de abuso en el hijo de Susana Leiva

El pequeño de 10 años de la mujer asesinada en Temperley declaró ayer en Cámara Gesell. Se creía que el chiquito podía haber sido testigo del crimen y se investigaba también si Alberto Ponce quiso abusar de él. Desde Tribunales de Lomas de Zamora informaron que “no surgieron indicadores de abuso” en las declaraciones del hijo mayor de la víctima.

El hijo mayor de Susana Leiva, la empleada doméstica de Temperley que estuvo desaparecida durante cinco días y fue encontrada sin vida en el pozo ciego de su vivienda, declaró ayer en los Tribunales de Lomas de Zamora bajo el sistema de Cámara Gessel. Del relato del pequeño de 10 años se desprende que no habría sufrido un abuso por parte de su padrastro, la pareja de la víctima y principal sospechoso del crimen.

No obstante, el chico señaló a Alberto Ponce en el marco de varias peleas con su madre.

Según apuntó la familia de la víctima, el menor detalló que vio “muchas sombras en la casa” donde, según relató, su madre y su padrastro peleaban habitualmente. Además, también mencionó “el pozo ciego donde Susana fue encontrada”.

Durante la ronda de declaraciones con los psicólogos, el nene no pudo precisar la fecha de las peleas, según informaron allegados a la víctima.

En tanto, fuentes judiciales advirtieron que “no surgieron indicadores de abuso” a partir de las declaraciones del chiquito.

De esta forma, la posibilidad de que el presunto asesino de Susana, Alberto Ponce, hubiera intentado abusar del niño aún continúa en duda. En diálogo con Info Región, la hermana de la víctima insistió en que el menor “tuvo que estar involucrado” en la discusión que terminó con la vida de la mujer.

“Ellos seguirán analizando distintas pruebas, pero nosotros sabemos que Ponce ejercía maltratos psicológicos hacia el hijo de Susana”, indicó Angelina Leiva a este medio. “No lo quería al nene, a pesar de que ella siempre lo defendía”, completó.

Según indicó, Ponce tenía “conflictos previos con el hijo de Susana y fue objeto de numerosas discusiones”. Asimismo, señaló que su hermana “siempre saltó a defenderlo, como lo haría toda madre”, motivo por el cual suponen que el femicidio fue causado por un conflicto de vínculo entre Ponce y el chico.

El próximo paso judicial consiste en indagar a cada uno de los vecinos, ante la posibilidad de que exista un testigo que haya escuchado alguna discusión o pelea. Según indicó Angelina, la causa posee “suficientes pruebas” para que pueda ser elevada a juicio “dentro de 20 ó 25 días”.

Desde Tribunales de Lomas de Zamora, en tanto, comunicaron que “existen numerosas pericias” que se investigan y de las cuales aún se esperan los resultados.

La desaparición de Susana Leiva comenzó a investigarse el sábado 20 de julio, cuando Ponce denunció ante la Policía que su concubina salió de su casa situada en Blanco Encalada 245, en Temperley, y no regresó. La mujer fue encontrada sin vida el miércoles siguiente.

Al momento del hallazgo, la pareja de Susana no se hallaba en la vivienda, por lo que comenzó a ser buscado por los investigadores, hasta que fue apresado en el barrio de Constitución.

Las hermanas de la víctima contaron que Ponce, que se desempeñaba como encargado de un edificio del barrio porteño de Recoleta, era «celoso» y ejercía «violencia y maltrato psicológico».