Indagarán a la familia y a vecinos de Susana Leiva

El abogado de los familiares de la víctima, Jorge Monasterky, anunció que citarán a los vecinos y parientes a declarar. Buscan saber “si alguien escuchó algo o notó algún comportamiento sospechoso” los días previos a la desaparición de Susana. Alberto Ponce se negó a declarar.

La Justicia intenta determinar si hay más involucrados en el crimen de Susana Leiva, la mujer que estaba desaparecida desde hace una semana y cuyo cadáver fue encontrado el miércoles en el pozo ciego de su casa de Temperley. Indagarán a vecinos y parientes, y deberá declarar el hijo de 10 años de Susana. Ayer, el único acusado por el hecho, Alberto Ponce, se negó a declarar.

El abogado de la familia, Jorge Monastersky, anunció que las investigaciones continuarán alrededor de los vecinos y personas cercanas a Susana Leiva. Es que el único imputado en la causa, Alberto Ponce, se negó a declarar “por consejo de su defensor”, un hecho que resultó “sorpresivo” para los allegados a la víctima, quienes sostenían que el supuesto asesino “volvería a confesar su culpabilidad”.

Según explicó el letrado, las citaciones se realizarán en el transcurso de la próxima semana y se encuentra con la expectativa de encontrar testigos que hayan escuchado “alguna discusión, pelea o comportamiento extraño” durante los días previos a la desaparición de Susana. El letrado sostiene que “existen altas probabilidades” de que algún vecino tenga conocimiento de datos que aún no fueron incorporados a las investigaciones.

Por otra parte, el abogado Monastersky informó que no se descarta la participación de otras personas en el crimen y es uno de los puntos principales que los investigadores tratarán de determinar en los próximos días. A partir de las declaraciones de los vecinos, se podrá determinar cuántas personas participaron del hecho. “Los próximos pasos a seguir será indagar en el barrio donde ocurrió el hecho, vamos a buscar que las personas que residan en viviendas cercanas a la casa de ella –Susana Leiva- puedan aportar datos importantes”, precisó a este medio.

Mientras tanto, el abogado querellante explicó que el único señalado como responsable del crimen de Susana, su entonces pareja y padre de uno de los hijos de la víctima, fue trasladado a la Unidad Penal 40 de Lomas de Zamora y se encuentra a la espera de una decisión de la Justicia.

A pesar de que las conclusiones determinantes de la autopsia serán dadas a conocer dentro de dos semanas, el letrado explicó que tuvo acceso a fotos del cuerpo de la mujer y observó “claras muestras de estrangulamiento manual y diversas marcas de golpes en cara y cuerpo”. “Lo que observé es que la mujer estaba muy golpeada en todo el cuerpo, tenía marcas de violencia muy características”, apuntó.

Fuentes de la investigación informaron que los médicos forenses de la morgue judicial de Lomas de Zamora estimaron que la fecha de la muerte fue entre el jueves a la noche y el viernes a la madrugada, un dato que coincide con el día de la desaparición de la víctima. Aún así, aún se esperan obtener mayores datos sobre los motivos del asesinato.

A partir de los datos preliminares obtenidos por los forenses se determinó que la mujer presentaba golpes de carácter vital en el rostro, quemaduras de cigarrillo en la zona dorsal y cuatro heridas pequeñas cortantes en el abdomen, algunas de ellas con hemorragia interna. A pesar de la gravedad de las heridas, la causa principal de la muerte de Susana fue el estrangulamiento que ejerció contra ella el asesino.

Ponce y la familia de Susana habían denunciado que la mujer estaba desaparecida desde el viernes de la semana pasada y el miércoles, su cuerpo fue encontrado por perros de la Policía en la casa de Blanco Encalada al 200, Temperley. Estaba en el pozo ciego de la vivienda, motivo por el que la Justicia ordenó la detención de Ponce, que estaba prófugo desde la mañana. Ese mismo día, pero por la tarde, fue apresado en Constitución.

La familia de Susana denunció que el hombre “era muy celoso” y que sabían que “había sido él” el autor del crimen. Además, aseguraron que la familia de Ponce sabía lo que pasó y lo encubrió.

Susana Leiva tenía 38 años y era la madre de dos pequeños: uno de 1 año, fruto de la relación con Ponce, y otro de 10, fruto de una relación anterior.