Bruera invierte millones para recuperar su imagen con pocos resultados
Con campañas en medios locales y canales nacionales, el intendente Pablo Bruera y su hermano Gabriel, actualmente diputado y prencandidato a concejal, intentan volver a seducir al ciudadano platense que tras la trágica inundación del pasado 2 de abril perdió totalmente su confianza en ellos.
Pero la cantidad de dinero gastada en esa campaña puso la luz de alarma en vecinos y dirigentes de la oposición que ya se empiezan a preguntar de dónde está saliendo el dinero que la financia. En 4 meses ya habrían gastado 15 millones de pesos en publicidad.
Con encuestas que indican que 7 de cada 10 platenses ya no confía en la gestión Bruera, el jefe comunal trata de manera desesperada intentar dar vuelta esa estadística, pero los vecinos de La Plata no perdonan “la traición” de Bruera y mucho menos la mentira en que incurrió con aquel famoso tuit acompañado de una foto donde afirmaba que ya se encontraba ayudando a los damnificados por la inundación cuando, en realidad, aún no había vuelto de Brasil.
En medio de esa imagen negativa, desde el bruerismo pensaron en volver a las viejas fuentes y contrataron nuevamente a la agencia de publicidad brasilera que diseñó la campaña electoral de 2009 cuando, el jefe comunal, impulsaba el corte de boleta en medio de la crisis con el kirchnerismo.
Pero esta nueva estrategia y, pese a los millones gastados, no estarían dando los resultados esperados. Según consigna el portal la buena info “en las redes sociales también hubo inversiones fuertes y el diario de la gestión tiene un elevado costo que osciló en las ultimas tiradas un gasto cercano a los siete millones de pesos”. Ese diario, es el mismo donde se publicó luego del trágico temporal, un instructivo sobre como armar una mochila “anti inundación”, algo que para los platenses fue “una cargada”.
Con apariciones en programas de televisión, como “Desayuno Americano”, banners, merchandising, además de pasacalles y volantes, el bruerismo quiere reconquistar al ciudadano platense, en lo que parece a esta altura, una misión imposible.
