Padre e hijo policías mataron a ladrones que quisieron robar en su negocio

MERLO – Un policía retirado y su hijo, oficial de la Bonaerense en actividad, mataron a balazos a los dos ladrones que intentaron asaltar su lubricentro de la localidad de Mariano Acosta, en el partido bonaerense de Merlo. Valeria Courtade, a cargo de la Fiscalía Nº 4 de Morón, decidió no detener ni acusar a los homicidas porque entendió que actuaron en «legítima defensa», ya que los delincuentes estaban armados con una pistola 9 milímetros y un revólver calibre 22.
Según contaron voceros de la investigación, el hecho se produjo el jueves a la noche, alrededor de las 20, en el comercio ubicado en la esquina de las calles Juan Posse y Empedrado, en la zona oeste del Conurbano Bonaerense. A esa hora, el dueño del negocio estaba solo en el local cuando dos ladrones armados entraron a robar.
«Es un negocio que se conecta con el interior de la casa. Las rejas de calle se cierran con llaves. El dueño, cada vez que llegaba a un cliente, abría y cerraba para evitar ser víctima de un asalto. Como uno de los dos delincuentes había ido a comprar una batería unos días antes, el comerciante lo reconoció y lo dejó entrar. Pero detrás de él, apareció otro sospechoso, los dos estaban armados», detalló un vocero de la fiscalía a este diario.
Según las fuentes, uno de los ladrones tomó a una joven de 15 años como rehén y caminó rumbo al fondo de la casa. El otro delincuente se quedó con el dueño del local, que tenía una pistola escondida en la cintura. En un descuido del asaltante, el ex policía sacó su arma, disparó y el sospechoso cayó muerto en el piso. Mientras tanto, el otro ladrón escuchó el disparo y regresó al local para ver qué había ocurrido. En pocos segundos se desató un intenso tiroteo, que acabó cuando el hijo policía del comerciante, que estaba adentro de la casa y también había escuchado los disparos, mató al desconocido.
«No hay señales –explicó la fuente– de ajusticiamiento ni mucho menos. De todas maneras, separamos a la policía bonaerense de la investigación y las pericias quedaron en manos de Gendarmería, quien establecerá la cantidad de disparos que efectuó cada uno. En la escena del crimen hay unas diez vainas servidas. Los cuerpos fueron enviados a la morgue judicial de Lomas de Zamora.»
Para los investigadores habría más delincuentes implicados en el caso porque a pocos minutos del tiroteo, los familiares de una de las víctimas fueron hasta el local para averiguar por su salud. La hipótesis es que uno de los ladrones se quedó de campana en la puerta del comercio y al escuchar los disparos salió corriendo para avisarles a los familiares de sus cómplices.