Tras 14 horas de declaración de la familia de Ángeles y un nuevo allanamiento sigue el hermetismo judicial

Mientras la Policía científica terminaba de realizar allanamientos y peritajes en el edificio de Colegiales donde vivía la joven Ángeles Rawson asesinada, su madre, María Elena (Jimena) Aduriz; el marido de ella, Sergio Opatowski; dos hermanos; la abuela y un tío, dejaron el edificio de la calle Tucumán 966 luego de permanecer allí por más de catorce horas.

Pasado el mediodía de ayer, los familiares de Angeles llegaron para cumplir con las declaraciones testimoniales solicitadas por la fiscal María Paula Asaro.

Anoche había entrado corriendo y evitando a la prensa el padrastro de la chica, Sergio Opatowski, a quien custodiaban dos efectivos de la División Homicidios de la Policía Federal.

La presencia de Opatowski llamó la atención periodística, debido a que en principio estaba previsto que sea llamado a declarar mañana o la semana próxima.

En tanto, el juez de la causa, Javier Feliciano Ríos, encabezaba en las últimas horas un nuevo allanamiento en el edificio donde vivía la víctima, en Ravignani 2360 de Palermo.

El magistrado llegó al lugar acompañado por personal de la División Homicidios y luego se sumaron peritos de la Policía Científica.

El operativo incluyó tareas investigativas en los pisos superiores y en el sótano del edificio, pero no en el departamento de planta baja donde Angeles residía con su familia.

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