Pulti y las preguntas de perogrullo

pulti gustavo arnaldoCuánta urgencia para crear un cuerpo policial que, probablemente, este mismo Intendente que hoy sale en cada medio de comunicación que existe en el partido de General Pueyrredón fomentando su propuesta, no llegue a poder, digamos, usufructuar en su plenitud. Cuánta urgencia por imponer un plebiscito a los ciudadanos, justo a dos meses de las primarias y cuatro de las generales. Pero no pensemos mal, nosotros, siempre tan crueles. No pensemos que la propuesta de Pulti de la Policía Comunal llega ahora, a las corridas, invirtiendo cantidades millonarias en propaganda porque estamos a poco tiempo de las elecciones legislativas. Hagamos el ejercicio de no caer en esa obviedad, hagamos el esfuerzo y démosle (sí, vamos) el beneficio de la duda.

Entonces, lo propone ahora, a la carrera, y punto. El motivo es combatir la inseguridad, esa que existió durante sus otros 6 años como Intendente y sus 15 años como concejal, en mayor o menos medida. Esa. Para la cual descubre ahora la cura milagrosa de un cuerpo policial propio. Bien. Hasta ahí nos mantenemos en la premisa que acordamos más arriba de no dudar de los fines sustanciales de la medida.
Así es como Pulti lanza una cruzada patriota y empapela la ciudad de azul por el SI, cuando las escuelas y jardines municipales tienen falencias edilicias que ya podrían jubilarse de tantos años que llevan en esos lugares. Y lleva casa por casa y varias veces volantes por el SI, cuando el asfalto tantas veces prometido por él cuando era concejal y en sus campañas de intendente nunca llegó a esos barrios, como el San Antonio, que cuando llueve entra el barro y la mugre en las casas y salir a hacer un mandado, trabajar o ir a la escuela es casi una aventura de Indiana Jones. Pero dicen que eso se pagó con fondos de su partido, Acción Marplatense, bueno, cada uno tiene sus prioridades, ¿no?, sobre todo en campaña. No, paremos, habíamos dicho que no íbamos a pensar así…
Sigamos. Pulti nos pregunta si queremos seguridad. ¿Querés ser feliz, Juan Carlos? ¿Querés ser rica, Antonia? Son preguntas de perogrullo. Claro que queremos vivir seguros, pero hacer un referendum con esa consulta en ciernes es una manipulación casi boba, que busca una respuesta automática que se cae al primer análisis del ‘cómo’.
Analicemos eso, entonces. Un nuevo cuerpo policial, pagado por los contribuyentes. Pulti ya dijo que serían sueldos de entre 10 mil y 15 mil pesos, y se llegaría a los 2000 efectivos. Está claro que con un aumento del 16% de tasas eso no se puede pagar, ni qué decir de los equipamientos, edificios, mobiliarios y otros etcéteras, como el detalle de la formación y capacitación de cada policía. Eso ha de hacerle ruido a cada vecino y vecina que se detenga pensarlo un instante. Recordemos, detallecito, que la municipalidad arrastra un déficit millonario que se acrecenta año tras año…
También sabemos que la Policía Bonaerense está corrompida, es cuna y madre de la mayoría de las actividades delictivas que existen en la provincia. Un intendente no puede sanear eso, pero si señalarlo y luchar contra eso. ¿Cómo convivirían ambos cuerpos policiales? No se sabe. ¿Cómo actuarían esas fuerzas ante un delito? No se sabe. Todos especulamos, pero deberíamos tener toda la información para decidir en libertad y a conciencia, no una parcela seleccionada para inducir el voto.
Además, como ya sucedió con el presupuesto participativo, se utiliza y desprestigia una herramienta democrática como una consulta popular, cuando se trata de forzar una elección amañada. El intendente ha llegado a decir que el que no apoya su propuesta no quiere seguridad. Un exceso. Una infamia.
Porque la inseguridad que se sufre, que nadie niega aquí, ni pretende solapar, es producto de la profunda desigualdad social que vivimos, es hija maldita de la deserción escolar de los ’90, del hambre del 2001, de la falta de trabajo de hoy, porque no nos olvidemos que Mar del Plata es la ciudad con más desempleo del país. Con semejante brecha social, con tantas necesidades en todas partes, que se pueden ver y palpar recorriendo los barrios, hablando con el que padece, que son miles, la inseguridad, es una consecuencia matemática. Y la bonaerense, con su todavía vigente aparato represivo de la dictadura, que nunca fue desmantelado, sino que ha sido el cimiento sanguinario de los gatillo fácil, se hace carne de este flagelo y lo aprovecha en su propio beneficio.
Si no invertimos en más y mejores escuelas municipales, como alguna vez se hizo, con rotundo éxtio; si no tenemos a los docentes municipales con sueldos dignos y al día; sino creamos centros de contención para los niños y jóvenes que caen en adicciones; si no buscamos desde el mismo estado municipal crear puestos de trabajo; sino repartimos equitativamente lo mucho o poco que tengamos, vamos a seguir teniendo inseguridad, es una promesa, porque es la realidad que vivimos. Negarla, es negar al nene en patas que pide en la calle, y que la policía comunal no va a darle de comer, ni educar, ni evitar que aspire poxiran. Negarlo es creer que el pibe que te asalta en la esquina no nació de esta misma sociedad, que no viene de una familia de generaciones de postergados y excluidos. La policía municipal no va a contener a esos pibes, tampoco, a esos mismos que la bonaerense manda a robar a cambio de droga o con la promesa de no volarle los sesos en un descampado si colabora.
A ver si nos damos cuenta de dónde vivimos, a ver si nos damos cuenta quienes la están pasando mal en serio desde hace tanto. Y nos quieren contar en cuentito de un cuerpo policial que, como Los Vengadores, baje del cielo a curarnos todas las heridas, esas que tiene el entramado social tan deteriorado de los marplatenses.
La discusión ni siquiera es si o no a la policía municipal, me animo a decir. Tal vez, en otro momento de nuestro partido de General Pueyrredon podamos replantearnos esta pregunta por el si o por el no y debatirla responsablemente, cosa que no se ha hecho. Una policía descentralizada puede ser una buena herramienta, pero no así, no ahora, no con todas las materias pendientes.
Es un costado ideológico insoslayable. Es así. Pero el pragmático no se queda atrás cuando vemos los números y, caramba, recordamos que es un año electoral.
Los que tenemos siempre la esperanza puesta en el otro, creemos que la participación y la lucha combinada puede lograr cualquier objetivo común. Podemos ser la sociedad que tanto nos gustaría ser, y para eso tenemos que asumir ciertas cosas, como aprender a mirar al costado y saber ubicar las verdaderas raíces de los problemas que todos y todas padecemos a diario, porque si no los vemos con claridad, como perro despistado, le ladramos al árbol equivocado. Si no, cualquiera puede imponernos su cuentapropismo y podemos ser engranajes pasivos en la maquinaria de una mera aspiración personal. Uy, fallamos en la premisa del beneficio de la duda. Será porque nos dimos cuenta.

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