A 50 años de la muerte de un grande: Juan Gálvez

galvez juan

50 años atrás, en la Vuelta de Olavarría caía uno de los más grandes ídolos del deporte argentino, Juan Gálvez. Un hombre que desde la humildad y su genialidad como mecánico y corredor, se subió a la cima y nadie pudo igualar. Un maestro, un gigante.

Acaso haya que alcanzar la estatura de verdadero ídolo popular, de una gloria del automovilismo para generar tanto dolor, impotencia y pesar a la hora de la muerte, y que aún su estela perdure 50 años después.

Como ha ocurrido en esta Argentina tan pasional, sanguínea y visceral, cuando se fue un ícono para el pueblo, como Perón, Gatica, Monzón, Olmedo, la muerte de Juan Gálvez dejó una marca en la memoria colectiva de sus contemporáneos y porque no, se haya trasladado a muchos de los más jóvenes que han escuchado hablar de ese hombre introvertido, metódico, previsor, estudioso, perfeccionista, de palabras ajustadas y respetuosas; de ese corredor inigualable que llegó adonde pocos llegaron y logró lo que nadie ha conseguido.
50 años han pasado desde aquel fatídico domingo del 3 de marzo de 1963, en medio de la lluviosa Vuelta de Olavarría para Turismo Carretera, en el Camino de los Chilenos, Juan se inmoló. Como Oscar, como Fangio; Juan Gálvez es considerado aún hoy, cuando la inmensa mayoría no lo vio correr y sólo escucho de sus proezas y logros de relatos de boca de los mayores, un verdadero faro.
Como nunca más se repetiría, pese al advenimiento de los años, de otros ídolos, Juan Gálvez sigue encarnando aún en este siglo XXI a una figura del deporte argentino que no admite reparos ni cuestionamientos; en realidad un ídolo no suele estar sujeto a esas cuestiones mundanas…
Un hombre que junto a su hermano Oscar, se convirtieron en pilares de la historia del automovilismo en La Argentina. Comenzó como acompañante de Oscar; el Gálvez (el otro fue Roberto) mucho más extravertido y explosivo, a diferencia de Juan, meduloso y de hablar justo. Nacido en el barrio de Caballito, mecánico orfebre, un arquetipo de lo que significaría con el paso de los años, el Turismo Carretera en especial y el mundo de las carreras en general.
Su «curriculum», torna obvia quizá más palabras: 9 veces campeón de Turismo Carretera (1949, 1950, 1951, 1952, 1955, 1956, 1957, 1958 y 1960), estandarte de Ford, ganó 56 carreras de las 153 en las que tomó parte; su última victoria en la IV Vuelta de Laboulaye (1962) claro, con Ford.
Un domingo lluvioso que a punto estuvo de frustrar la carrera en Olavarría, un 3 de marzo de 1963, Juan había hecho caso omiso a los consejos de su hermano Oscar y fue a correr a la tierra de los «enemigos», los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, y les iba ganando. Él sabía que podía, vaya si podía; hasta que llegó esa curva y el vuelco en el Camino de los Chilenos a 23 kms de Olavarría; Juan por esos caprichos del destino no usaba el cinturón de seguridad, y el mortal tumbo de la inconfundible cupé Ford azul se llevó su vida; por fortuna sobrevivió su acompañante y amigo Raúl Cottet quien un año después, se sentaría en la butaca izquierda para correr.

Juan Gálvez había nacido el 14 de febrero de 1916. Nunca murió.

 

 

 

 

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