Picadas de motos sobre la Ruta 226: una problemática difícil de erradicar

TANDIL – A pesar del altísimo y evidente riesgo que conlleva esta particular “diversión” para quienes la llevan a cabo y para terceros, las carreras de motos sobre la Ruta Nacional 226 son una problemática instalada desde hace un tiempo, cuya posible solución se presenta muy compleja.

Hace algún tiempo, la noticia de que la policía había demorado a un grupo de jóvenes (algunos menores) que sin siquiera protegerse con un casco, de noche y algunos sin luces, estaban corriendo carreras en moto sobre la Ruta, sorprendió a la opinión pública.

No había que tener demasiada imaginación para hacerse la idea de lo que podría pasarles a estos chicos o a terceros, ya que no sólo la posibilidad de un accidente entre ellos era más que factible, sino también que provocaran algún siniestro en el que se viera involucrado otro vehículo.

Pero la triste realidad es que aquél problema no fue un caso aislado. Hoy en día, las “picadas” de motos sobre la Ruta Nacional 226, se han convertido en una constante y un verdadero dolor de cabeza para la Policía de Seguridad Vial, que debe intervenir con mucho cuidado para no provocar un accidente en la “estampida” de los corredores pero, a la vez, lograr disuadir las carreras y darle al mismo tiempo una respuesta a los vecinos que se comunican al 101 para avisar de las “picadas”.

El propio titular del Destacamento, subcomisario Héctor Urruchúa, reconoció que su personal debe intervenir muy seguido por “picadas” de motos: “Siempre hay picadas, en la zona de 226 entre Espora y el puente (a la altura de calle Italia). Nosotros buscamos disuadirlos, que salgan de la ruta, pero es difícil porque al ver a los móviles, salen en estampida y puede pasar un accidente. Por prevenir, no queremos que ocurra un mal mayor”, explicó el subcomisario.

Y todo indica que la solución de este problema no pasa por la prevención policial sino porque los directamente involucrados y sus familias, tomen consciencia de los riesgos que implica esta “diversión” nocturna. Antes que sea demasiado tarde y haya que lamentar alguna vida.