Vecinos de Tres de Febrero denuncian corrupción policial
Piden el esclarecimiento del asesinato de los tres jóvenes y denuncian connivencia policial con el delito, y un negocio bien aceitado donde todo se compra y vende. Uno de los “ingenieros” de este sistema de recaudación sería un subcomisarío señalado por la Comisión Candela como “narcopolicía” de San Martín.
El pasado 14 de enero, a la noche, Alexis Bracamonte, de 17 años; Lucas Díaz, de 18 y Fernando Bravo, de 16, fueron fusilados desde un Fiat Punto negro mientras se encontraban junto a otros jóvenes reunidos en el paredón de Villa París, lugar de “juntada” de los pibes del barrio. Por el hecho no hay ningún detenido, a pesar de haber sido identificados por testigos del hecho como delincuentes conocidos del barrio. “Aportamos nombres, direcciones, teléfonos, no sé por qué no los van a buscar” aseguran en el barrio.
Según explicaron familiares y amigos de los adolescentes a esta agencia, la manifestación partirá a las 18 desde el paredón donde acribillaron a los tres adolescentes, hasta la Comisaría 11 de Tres de Febrero para luego continuar hasta la cruce del camino del Buen Aire y Ruta 8.
Los vecinos de Villa París denuncian que la Comisaría 11 de Tres de Febrero estaría involucrada directa o indirectamente en la masacre. Muchos sostienen que el hecho se debió a un ajuste de cuentas por una moto robada que iba a ser entregada como prenda de cambio a la policía.
Según sostienen los vecinos, en la jurisdicción de la Comisaría 11 “todo está tarifado y delincuentes y policías conforman una misma asociación donde los botines se reparten, se regula el mercado de la droga y la reventa de los objetos robados y secuestrados”. También denuncian detenciones arbitrarias y armado de causas con el fin de extorsionar a las familias para negociar la liberación. Con este último ilícito estaría vinculada la masacre de Pablo Podestá.
El sueño de la comisaría propia
La Comisaría 11 de Tres de Febrero fue inaugurada por el gobernador Daniel Scioli y su ministro de Seguridad y Justicia Ricardo Casal en la noche del martes 20 de septiembre de 2011. La flamante dependencia, ubicada en la manzana de Presidente Perón y Diagonal Toledo de la localidad de Remedios de Escalada, venía a cubrir un pedido de la comunidad que veía desbordada a la comisaría de Eufrasio Álvarez y anhelaban una “comisaría propia” para el barrio.
Según los vecinos, “a la semana ya estaban arreglando con todos los transas. Arrancaron con todo, estaban desesperados por pedir plata y arreglar”. Los relatos coinciden en que pronto, todo estuvo regulado: la liberación de detenidos, los permisos para vender drogas, los “servicios” de vigilancia a los comerciantes de la zona, la venta de autopartes, y una lista que continúa.
En ese sentido, según pudo saber AgePeBA, el encargado de montar este sistema en los primeros meses de vida de esta dependencia fue el subcomisario Claudio “el Orejón” Brítez, sobre quien pesa un pedido de exoneración e investigación por posibles vinculaciones con redes de narcotráfico de San Martín, elevado el pasado 13 de septiembre por la Comisión Candela del Senado bonaerense.
En el informe final de la Comisión Candela, se pone de manifiesto la participación de Brítez en lo que se denominó “La Batalla de las 300 balas”, un enfrentamiento armado entre bandas en la villa 9 de Julio, en el año 2009. Allí, uno de los narcos involucrados en la pelea por el territorio sería su hermano “Cartucho” Brítez, signado como “mano derecha” de uno de los cabecillas de uno de los grupos enfrentados.
Vale destacar también que Brítez, quien participó de la investigación de la desaparición y posterior asesinato de Candela Sol Rodríguez, fue señalado en la causa por el papá de la nena, «Juancho» Rodríguez, como «narcopolicía» de San Martín, vinculándolo a la desaparición de su hija.
Actualmente, Brítez se desempeña en la Comisaría 6ta de Tres de Febrero. Sin embargo, según señaló una fuente a esta agencia “en realidad, Brítez no está más a cargo formalmente de la comisaría 11 pero va todos los días, porque es quien maneja todos los negocios”.
Hoy los vecinos marcharán para pedir justicia, en tanto aseguran que ya «no piden que saquen a las autoridades de la comisaría, sino que directamente la cierren». «Es preferible que pongan un merendero en ese lugar, porque no queremos que la policía nos siga robando. Antes nos robaba una comisaría (por la de de Eufrasio Álvarez), pero ahora son dos y encima se pelean por el motín».
