La crisis de la construcción golpea a una ladrillera de Mar del Plata
En la empresa Palmar, ubicada en Estación Chapadmalal, temen que por una nueva paralización de actividades se repitan los despidos.
La crisis que atraviesa la construcción volvió a encender señales de alerta en la industria ladrillera de Mar del Plata. Trabajadores vinculados a la firma Palmar, ubicada en Estación Chapadmalal, advirtieron que la empresa analiza frenar hornos durante junio y julio en medio de un escenario de “incertidumbre” y caída de la actividad.
La preocupación surge mientras la Federación de Obreros Ceramistas de la República Argentina (FOCRA) y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) lideran complejas negociaciones en defensa de los puestos de trabajo y manifiestan su alarma por la cantidad de obras paralizadas y el deterioro salarial en el sector. En ese contexto, según publicó este domingo un medio marplatense, desde trabajadores de Palmar señalaron que la situación en la reconocida ladrillera “es extraña” debido a las oscilaciones en la producción.
Si bien desde la planta informan que la producción alcanza los 13 mil toneladas mensuales, durante gran parte del último año la actividad cayó de manera significativa. Es que a fines de 2025 la empresa detuvo las operaciones y realizó “despidos sin causa”, antecedente que alimenta la preocupación de los trabajadores.
En este marco, durante los últimos meses la producción se estabilizó en torno a las 8.000 toneladas mensuales debido a cambios en el esquema de pago por productividad. Además, las operaciones permanecieron frenadas entre noviembre y febrero y retomaron ritmo pleno recién en marzo. Sin embargo, trabajadores y capataces aseguraron que “la preocupación y la incertidumbre es porque van a parar el horno”.
Según trascendió, la empresa proyecta realizar trabajos de mantenimiento en la planta, entre ellos el recambio de techos y la colocación de nuevos ladrillos refractarios. No obstante, señalaron que esas obras “no les va a dar mayor productividad”.
En paralelo, la firma acumuló stock de mercadería y las ventas se mantienen estables por la demanda de corralones de la Costa Atlántica. Pese a ello, persisten las dudas sobre el nivel de actividad para el invierno y existe la presunción de que “junio y julio van a ser bravos”.
