Gay: «Vamos hacia un escenario de menos gradualismo»

En una entrevista exclusiva, el intendente de Bahía Blanca analizó el escenario económico tras la corrida cambiaria y el acuerdo con el FMI. Admitió que el ajuste «ralentizará» la obra pública en la Provincia. La preocupación por el desfinanciamiento de los municipios tras la quita de tasas. La caída de Vidal en las encuestas y la posibilidad de ir por la reelección.

«Todos, empezando por la política, tenemos que hacer un ajuste necesario», dice Héctor Gay. En plena turbulencia por la corrida cambiaria y la incertidumbre frente al regreso del Fondo Monetario Internacional a la Argentina, el intendente de Bahía Blanca sale a bancar el modelo de Mauricio Macri y afirma que el país va hacia «un proceso de normalización» económica. «Soy cautamente optimista», dice.

En una entrevista exclusiva con Nueva BA, el jefe comunal que desde 2015 gobierna uno de los municipios más grandes del interior bonaerense habla sobre el impacto del ajuste en la Provincia y en la ciudad y analiza el proyecto del Ejecutivo para eliminar tasas municipales en las facturas de servicios públicos. «Los municipios están ajustados y eso preocupa a oficialistas y opositores», reconoce.

También opina sobre Vidal, las encuestas y la posibilidad de ir por un segundo mandato en 2019.

—¿Cómo ve el escenario económico tras la suba del dólar y el inicio de las negociaciones con el Fondo?

—Vamos hacia un camino de normalización en los próximos días; hoy ya se está viendo con la baja del dólar. Tenemos que cumplir con las pautas que prometimos. No se puede convivir con un déficit fiscal como el que tiene la Argentina. Durante muchísimo tiempo hicimos promesas respecto de que hay que eliminarlo o achicarlo al máximo posible como el resto de los países y por una razón o por otra no lo hemos hecho. Esta situación es la base de los desequilibrios que nos llevan a situaciones de tensión como las que hemos tenido. Ahora vamos hacia un escenario de mayor pragmatismo y de menos gradualismo en donde seguramente todos, empezando por la política, tendremos que hacer un necesario ajuste para eliminar los gastos superfluos y llegar al momento en que no tengamos que depender permanentemente del sector externo para poder cerrar las cuentas.

Soy cautamente optimista respecto del futuro, porque a diferencia de otras oportunidades esta situación nos toca con una economía en crecimiento. La economía creció en los últimos dos años, pero tenemos que eliminar los dos flagelos que tiene la Argentina si queremos ser un país serio: uno es el déficit fiscal y el otro es la inflación. Y están íntimamente ligados. Viene seguramente un momento de mayor esfuerzo y sacrificio pero claramente tenemos que eliminar esos desmadres de la economía.

—¿Cómo impactará en la Provincia esta nueva etapa de ajuste?

—Seguramente se notará alguna ralentización de las obras públicas. Las obras fueron una característica del gobierno de Vidal. Veníamos de una época de una gran demanda contenida: 2014 y 2015 fueron años de poca obra pública en la Provincia. Y hoy estamos viendo un ritmo importante, sobre todo en rutas y en obras hídricas. Es posible que haya alguna afectación, no porque las obras vayan a detenerse, sino porque se harán en un tiempo más amplio. Y en la función pública vamos hacia un momento en donde tanto la Provincia como los municipios tenemos que asumir los compromiso fijados en el Pacto Fiscal: por ejemplo, no seguir incrementando la planta de empleados, que en muchos casos está desfasada. Se trata de recortar los privilegios.
«Seguramente vendrá un momento de mayor esfuerzo y sacrificio, pero hay que eliminar los desmadres de la economía».

—Días atrás se reunió con el Ministro de Infraestructura bonaerense para analizar el impacto que tendrá en el municipio el ajuste en la obra pública. ¿Qué balance hace de ese encuentro?

—Fue básicamente para ponernos al día respecto de la continuidad de las obras que están comprometidas en Bahía Blanca. Tenemos muchas obras cerca de finalizar y siempre está el temor de que se paralicen o no lleguen los fondos. Queríamos tener la certeza de que las obra que están en marcha y los compromisos de pago no se van a paralizar. Los municipios no estamos en condiciones de asumir compromisos que deberían haber asumido Nación o Provincia y que representan montos que superan la capacidad de los distritos. Evaluamos cada una de las obras y nos vinimos con la tranquilidad de que lo que está en marcha se va a respetar.

—¿Cómo ve la discusión sobre la cuestión tarifaria en la Provincia?

—Acá en Bahía Blanca removimos un impuesto de tres por ciento en la factura de gas. Era un fondo de tres por ciento que se destinaba a obras para los sectores más vulnerables. Fue una manera de responder a lo que se había pedido desde Nación y Provincia. Para nosotros eso significa un ajuste de seis o siete millones de pesos anuales que tendremos que buscar por otro lado. Además, ese tres por ciento se eleva casi al 10 por ciento porque la Provincia eliminó alrededor del seis por ciento de impuestos provinciales en el gas, con lo cual va a haber una morigeración importante desde el punto de vista impositivo en las facturas.