La prepotencia de Vidal

Foto: Fabián Gastiarena

Ayer la Gobernadora Vidal fue noticia. Cosa que me alegra, aunque es una alegría entre comillas. Es que suelen taparla, ocultarla de lo cotidiano y su carga de problemas. Sólo aparece en determinados momentos estudiados que, también lo tienen medido, suma. Es decir, Vidal sólo asoma públicamente cuando sus palabritas o su sonrisa tallada en roca pueden lograr un impacto positivo en el electorado, sino, queda guardadita en la base militar donde vive por seguridad. Aunque va sola a comer a McDonald’s con sus hijos, sin custodia pero con foto para redes sociales, pero ese es otro tema. O parte de la misma gran puesta en escena, ya veremos.

Este viernes, la Gobernadora venía a Mar del Plata a inaugurar unas sombrillas y reposeras públicas en playas que ya eran públicas. Allí, un grupo de guardavidas que llevan adelante reclamos gremiales desde que comenzó la temporada, le cerró el paso a la camioneta que la transportaba. Entonces, la policía hizo lo que mejor sabe hacer en estas circunstancias, y eso es empezar a empujar con sus escudos a los manifestantes. En medio de ese escenario, Vidal bajó del vehículo. Y allí, depende a quien leas o escuches, las cosas van a ser bastante distintas. Por ejemplo, para Clarín, La Nación, Infobae y todos los medios oficialistas, Vidal bajó de la camioneta y enfrentó a los guardavidas. Allí describen un accionar valiente, responsable y conciliador por parte de Vidal, lo que les deja a los guardavidas un rol violento, agresivo, alejado de cualquier forma de manejarse que pueda ser la más beneficiosa para todos.

Pero, si vemos las fotos y los videos sin tener ya masticada la información por los multimedios adictos a Cambiemos, veremos que hay un grupo muy pequeño de guardavidas que le corta el paso a su camioneta, y que la policía interviene y empieza a forcejear con aquellos hombres que se manifestaban (como vienen haciéndolo con otro tipo de medidas de fuerza) por la reincorporación al trabajo de ocho compañeros que quedaron fuera de convenio con el municipio o en playas donde no se licitaron balnearios y, por ende, no tienen quien les pague. Luego veremos que la actitud más violenta la tuvo la propia Gobernadora cuando los encaró y la forma en que lo hizo, teniendo en cuenta que eran trabajadores manifestándose, haciendo uso de sus derechos. Quizá las formas son discutibles, pero la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires prepoteó, enojada y agresiva, a un grupo de trabajadores que pedía trabajo para compañeros. Y lo hizo precedida por la policía y todo su equipo de seguridad personal.

Nardone, titular del Sindicato de Guardavidas, se deshace en disculpas por esos segundos de forcejeo, pero Vidal, conocedora de los beneficios de las cámaras y la malversación de la realidad de los medios en su favor, lo increpa una y otra vez, mientras Nardone sigue explicando que sólo querían que los reciban y que viendo que eso no iba a ocurrir, los trabajadores se abalanzaron sobre la camioneta para interceptar a la gobernadora y poder intentar solucionar el problema que los aqueja desde hace semanas.

Según el propio diario Clarín, desde el entorno de Vidal dijeron que “no hubo ninguna agresión, ni golpes. Solo un grupo de personas que frenaron el paso de la camioneta de la gobernación”, pero lo vendieron muy distinto, ¿no? Porque queda mucho mejor una imagen de hombres grandotes y musculosos siendo sometidos a la voluntad de la mujer poderosa y sin miedo.

Pero no, eran trabajadores reclamando acciones políticas a una funcionaria que conoce el problema, que viene a inaugurar unas sombrillas de colores cuando hay inconvenientes gremiales en todas las playas de la ciudad. Y si tanto le interesa la temporada marplatense, debería haber intentado resolver este conflicto mucho antes con los hombres y mujeres que día a día nos cuidan para que no nos ahoguemos en las playas bonaerenses. Porque eso son los guardavidas, no una mafia musculosa y piquetera enfrentada por esa joven y bella política, como quieren hacerlo ver.

Además, como luego se supo, los trabajadores que se manifestaban en la vía pública, habían llegado a un acuerdo: no reclamarían durante el acto que encabezaba la gobernadora con la condición de poder dialogar. Lo que ocurrió es lo que se vio: ella los eludió, y los guardavidas se acercaron a la camioneta para tratar de evitar que se vaya y no los escuche. Todo lo que vino después fue la puesta en escena a la que ya nos debería tener acostumbrados este gobierno. En esta oportunidad también tendieron la trampa del género, incluso, queriendo contraponer la figura de la mujer coraje enfrentando a un grupo de hombres. El o la que allí vea fortaleza y feminismo, necesita con urgencia empezar a estudiar un poco.

Porque de eso se trata todo en este gobierno, un armado marketinero, muy afilado y sin fallas, donde María Eugenia Vidal es la esperanza y el futuro del país, cuando su verdadero rostro es prepotente, altanero, intolerante. Y manosean a las y los trabajadores a su antojo, los exponen, los violentan, los maltratan. Los usan. Sean los guardavidas o cualquier otro grupo, el accionar es el mismo: avasallar los derechos, quitárselos. Porque eso es Cambiemos, y Vidal es la frutilla de ese postre que nos va a indigestar a todos.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

Copyright © 2012 24 Baires. Todos los derechos reservados.
           Acceso   |   Webmail
Director: Carlos Vazquez