¿Querías grieta? Tomá

“Fijate de qué lado de la mecha te encontrás,
con tanto humo el bello fiero fuego no se ve”

(Queso Ruso, Los Redondos)

Si preguntás por Maldonado y te corren con López, Arruga, Bru, Cash o cualquier otro u otra, no es porque les interese originalmente la suerte corrida por aquellos que desaparecieron desde el retorno de la democracia, es apenas un intento miserable de justificar la propia inacción, la falta de compromiso con el otro. Es que a ciertas personas les calza justo el traje que le venden por televisión: les inventan una fábula de indios peligrosos que enfrentan a unos amables inversores extranjeros. Les cierra perfecto la idea que les miente Lanata al oído, porque eso los salva de tener que hacer algo.

Es como si cierta necesidad de justificarse a uno mismo llevara a muchas personas a suscribir a empresas tan horribles como ajenas, para así evitar escuchar y ver la realidad, que les grita en la cara. Se tapan las orejas con ambas manos, cierran los ojos fuerte, y cantan alaridos, así pasan entre medio del infierno que es la Argentina y creen, pobres ilusos egoístas, que no se queman.

Y la desaparición forzada de Santiago Maldonado es fuego, y todos y todas estamos envueltos por él. Porque el Estado es responsable, porque la maquinaria del terror está activa, porque Patricia Bullrich sólo dijo la verdad cuando afirmó que estaba en el bando de los que no querían encontrar a Maldonado.

Porque los que hoy reclamamos por la aparición con vida de Santiago, somos los mismos que pedimos y marchamos por Jorge Julio López, por Luciano Arruga, por cada mujer asesinada por ser mujer, por cada derecho que nos arrebata este ato de ladrones y asesinos. Porque estamos en el bando contrario a los que quieren corrernos desde el sillón de sus casas, control remoto en mano, cómodos y calentitos, mientras en las calles son nuestras las voces que exigen y demandan cada vez que, justamente en nuestro bando, tomamos lista y nos faltó alguien.

Entonces, los que ahora no quieren preguntar por Santiago, son los mismos que siempre se callaron, los que miran para otro lado, los que eligen comprar las mentiras que los medios les venden tan caro, pagando con la propia dignidad para evitar el acto responsable de no desviar la mirada, de pensar y ponerse en el lugar de los demás. Son los que gustan burlarse y banalizar una acción que no admite minimización posible: el Estado desapareció a un ciudadano e intenta encubrir los hechos desparramando mentiras por los grandes medios.

Entonces, con esta realidad innegable, no queda lugar en el medio. ¿Querías grieta? Tomá. Acá está la más profunda y abismal de todas las grietas: de un lado estamos reclamando y exigiéndole al Estado que le diga al pueblo qué pasó con Maldonado después que lo secuestró Gendarmería Nacional. Del otro lado están quienes justifican y encubren la desaparición forzada de un hombre. Fijate bien de qué lado ubicás tus pies, porque la verdad no se negocia y de esta complicidad perversa no se vuelve.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

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