Mentiras

Wag de dog, o como se conoció en Argentina, Mentiras que matan, es una película de 1997 dirigida por Barry Levinson, que trata sobre cómo un productor de Hollywood recrea en un set de filmación una guerra contra Albania a pedido de un asesor de la Casa Blanca, para luego transmitir esa invención por televisión, como si fuera real, con el manipulador objeto de distraer al público norteamericano de un escándalo sexual que involucra al presidente.

Recordé este film cuando comencé a ver el patético montaje de algunos medios como Infobae, mintiendo sobre “Violencia, anarquía y apoyo externo: el perfil de dos grupos mapuches que tienen en vilo a Chile y Argentina”. O exponiendo las palabras de la Ministra Patricia Bullrich como si tuviera algún sentido lo que dice: “De ninguna manera vamos a permitir una república mapuche en medio de la Argentina”. ¿Qué? ¿De qué habla Bullrich? ¿Querrá hacerse de nuevas tierras como otrora hicieron sus antepasados de la mano de Roca y la Campaña del Desierto?
¿Qué busca Infobae queriendo instalar la idea de que los grupos que reclaman sus tradicionalmente avasallados derechos en el sur son violentos? Muestran dos serruchos, una hoz, dos martillos y un rollo de alambre y nos dicen que con eso están aterrorizando la Patagonia.
Hay medios apuntándole a las víctimas, como siempre, pero ahora estamos siendo testigos presenciales de cómo intentan, con la chapucería tradicional, inventar una historia que tape la realidad: Santiago Maldonado está desaparecido y la última vez que lo vieron fue cuando lo detenía Gendarmería.
Hay un desaparecido en democracia, en medio de una campaña legislativa y el Gobierno Nacional, junto a la infernal maquinaria mediática que manejan, nos quieren hacer creer que estamos en presencia de unos violentos peligrosos, cuando lo que sucede es que una fuerza represiva del Estado secuestró a una persona y la mantiene desaparecida.
Están inventando una loca teoría de la subversión de una especie de guerrillera sureña, como en aquella película yanqui que proponía una guerra. Pero aquí no hay escándalo sexual que tapar, sino la desaparición de un hombre, luego de haber sido golpeado y visto por última vez siendo subido a un camión de Gendarmería.
El Gobierno macrista criminaliza una vez más la protesta social. A este gobierno, que mantiene presa a Milagro Sala y a otros militantes, vulnerando derechos y pedidos de todos los organismos internacionales, no le importa colocar una infamia sobre otra en esta edificación neoliberal en la que han sumido al país. Levantan una pared mediática, mentira a mentira.
Hay que dejar de creer de una vez en lo que los grandes medios nos imponen como “la vedad”, y asomar un poco la cabecita por arriba del paredón que erigen: veremos un país triste, empobrecido, desocupado, reprimido, y a punto de volver a votar a sus más recientes verdugos.

Fuente: María José Sánchez- 24Baires

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