Sergio no murió de frío

Dicen que hay gente que muere en la calle, cuando el frío aprieta hasta el final. Dicen que mueren de frío. En Mar del Plata, durante el año 2016, fallecieron en estas circunstancias al menos diez personas.

Este lunes apareció muerto Sergio Fernández, convirtiéndose en la tercera persona que pierde la vida de esta forma en lo que va de este año. Pero el Estado municipal comunica, antes que nada, que Sergio era un adicto al alcohol y a la cocaína. ¿Para qué informan eso? Porque lo único que pretenden es culpar a la víctima, como siempre. Intentan justificarse por lo que no hicieron, haciendo parecer que lo conocían, que lo asistían. Nos quieren hacer creer que al final Sergio se quería morir de frío en la calle, que se quería morir con el dolor extremo en las articulaciones, con el cuerpo atravesado por los pinchazos, como alfileres, del frío, cuando abraza fuerte.
Bueno, no. Les digo que no, que no es así. Sergio Fernández se murió por la inacción, por la falta de gestión, por la ausencia total de sensibilidad en todos y cada uno de quienes tienen la obligación de que esto no suceda. La culpa no es de esta nueva víctima, sino del Estado. El Estado es responsable de esta pérdida irreparable.
Pero claro. Pueden mandar un comunicado así, porque no entienden la diferencia fundamental: Sergio vivía en la pobreza más extrema y abyecta, que es la miseria. Pero quienes pretenden cubrir sus huellas de barro son miserables, aunque sus sueldos lleguen siempre con al menos cinco ceros.
Pueden escribir diciendo que lo lamentan, mientras también dicen que “El fallecido tenía atención médica en salud mental”, porque el cinismo que ostentan con el orgullo de los desalmados, los muestra de la forma que son: las “adicciones cruzadas”, más su estado mental, son las infames herramientas que esgrimen Arroyo y sus funcionarios para intentar quitarse de encima otra muerte de frío en las calles de la ciudad que gobiernan desde hace más de un año y medio.
Diez. Al menos diez personas no pasaron el invierno el año pasado. No pasaron el invierno crudo de Mar del Plata, pero tampoco pasaron el invierno que administra el Municipio, repartiendo condenas de muerte cuando elimina programas de atención que se focalizaban en el trabajo con niños en situación de calle. Porque cuando en ese comunicado dicen que siguen “trabajando por las personas en esta situación”, mienten, y firman certificados de defunción que se han ido completando con nombres de vecinos que fallecen, cuando el cuerpo no soporta más, maltratado por la intemperie, la necesidad y la indolencia oficial.

Hay sitios que intentan cubrir la ausencia del Estado, como el Hogar Nazaret, que ofrece refugio y alimento. Pero La Municipalidad de General Pueyrredon, que elige mandar gacetillas de prensa para justificarse que llenan de asco y vergüenza, le debe a ese hogar más de un millón de pesos.
No hay nada, pero nada para comunicar, Arroyo, salvo la verdad. Porque ustedes dicen que hay gente que muere en la calle, cuando el frío aprieta hasta el final. Dicen que mueren de frío. Dicen que hay pobres que quieren padecer las inclemencias del hambre y el frío en las calles, antes que recibir la mentirosa mano tendida del municipio, que lo único que hizo por ellos y ellas fue firmar, con su falta de gestión y solidaridad, esta condena.
Porque la verdad es que Sergio no murió de frío. En 2016 no murieron diez personas de frío en las calles de Mar del Plata. Se nos mueren víctimas de la indiferencia, que los invisibiliza hasta que alguien los encuentra, alguna mañana triste, congelados por ahí.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

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