A UN AÑO: FALSAS PROMESAS Y LAMENTOS.

macri conferenciaHa pasado un año. El 22 de noviembre del año pasado, el pueblo argentino en un reñido ballotage dio por ganador a Mauricio Macri. Semanas más tarde fue su asunción. Estamos a poco de que cumplan un año de gobierno. Recordamos sus promesas, los dichos de campaña y la imagen que proyectaron de sí.

Vale la pena referirse a lo prometido por Macri en campaña y sin lugar a dudas fue burlado, contrariado en casi el año que Cambiemos lleva de gobierno. Las líneas que siguen serán comentarios al respecto y la narración de un año electoral aleccionador, de lamentable cadencia, torpes lecturas, infortunio y pésimo desenlace.
La campaña estuvo llena de promesas demagógicas. Primaron las promesas inconsistentes y caóticas de políticas que satisfacieran demandas de las más diversas, cosa de que cada quien se quedara con lo que quería escuchar: políticas fomentando el empleo joven y de mayores de 55, “vamos a fortalecer las economías regionales”, masiva política de créditos hipotecarios, construcción de 250.000 viviendas populares por año, la promesa del 82% móvil para el conjunto de los jubilados o para los que cobran la minima, la devolución del IVA para los jubilados y los beneficiarios de la AUH y los planes sociales, extensión de la asignación por hijo, quitas / reducción de retenciones, eliminación del impuesto a las ganancias para los trabajadores, etc., etc. Faltaba que dijeran “te bajo los impuestos y te mejoro todas las prestaciones del Estado”, aunque de algún modo lo decían. Uno tiraba “pobreza 0”, el otro te hablaba “pleno empleo”. Algunas propuestas eran compartidas, las vociferaban los distintos candidatos. Aunque sutilmente se veían diferenciaciones, en mucho se parecían. MM insistía en la palabra cambio y decía que lo bueno lo iba a dejar. Scioli decía “sostener lo que está bien, ir por más y hacer las correcciones que hay que hacer”. El tercero en cuestión decía “el cambio justo”.
MM incumplió decididamente promesas que no eran más que una farsa necesaria para hacerse con la victoria, negó acusaciones que eran reales, gozó de una protección mediática innegable. “Si decía lo que iba hacer no lo votaba nadie”. Indudablemente, mandó a guardar ciertas prédicas, escondió su verdadero programa que de todos modos podía saberse, escondió / mandó a callar a esos economistas sincericidas que estaban con él.
El tipo anunciaba Pobreza 0 y unir a los argentinos. Han generado pobres e indigentes con una velocidad inusitada. Han efectuado una política regresiva que era de suponerse. Han mermado el salario real de los trabajadores. Han herido de gravedad al mercado interno, desataron pérdidas de empleo, nos condujeron rápidamente a una recesión. Lo de pobreza 0 -por si valiera algún comentario- era una farsa total. La “grieta” perdura. No han empleado un discurso conciliador. La grieta continua y los damnificados se ven de ambos lados.
¿Dónde quedó ese escenario win-win que nos prometía Macri en campaña? ¿Dónde quedó eso de “el mejor equipo de los últimos 50 años”? El casi año de gobierno sugiere impericia o un programa dañino adrede de quienes se le dieron de buenitos.
Imposible no remitirse al debate electoral y a los intercambios entre los dos candidatos. Imposible no hacer hincapié en que nos hablaban de campaña del miedo cuando se hablaba entre otras cosas de mega devaluación, quita de retenciones y de lo que sería una brusca transferencia hacia los sectores concentrados y un contundente ataque a la mesa de los argentinos, disparada de la inflación, tarifazos, etc.
Dijo en esa ocasión que no iba a devaluar, que salir del cepo no iba a significar tal devaluación, que no iba a haber tal traslado a precios, que no tenían en sus planes aumentar las tarifas de los servicios públicos, etc. Y hubo devaluación de magnitudes, hubo bruscos traslados a precios, su propósito fue subir las tarifas de los servicios públicos de manera brusca e insensible.
También habían prometido en campaña, la eliminación del impuesto a las ganancias. Han incumplido esa promesa y hoy día más trabajadores pagan dicho impuesto.
Ciñéndose al debate y a promesas que en algún momento tuvieron el caradurismo de enunciar valen algunas breves menciones: sí hubo ajuste, sí hubo despidos en el Estado, mentira que iban a respaldar a las pymes, mentira que acudirían a ayudar a las economías regionales, en lugar de incrementar el gasto en ciencia y tecnología nos entregan un ajuste en el próximo presupuesto. Mentira que con ellos venía la creación de empleo, que lo iban a cuidar. Asistimos a acusaciones reales y puras mentiras de Macri que de cara a la acusación negaba lo que iba a ser.
Sí, efectivamente acabaron con el cepo, pero con una metodología recriminable. Liberaron el dólar de buenas a primeras, convalidando una sabida brusca devaluación. Sí, claro que quitaron retenciones a las exportaciones agropecuarias. Desfinanciando al Estado y concretando junto a la devaluación una fenomenal transferencia de ingresos que además supuso disparar la inflación, poner cuesta arriba el salario, atacar la mesa de los argentinos, mermar el nivel de actividad, desatar pérdidas de empleo.
Sí, resolvieron el pago a los holdouts. Pagando de un saque, alegremente, sin tenacidad ni vocación soberana en una negociación. Volvimos a endeudarnos. Triste record de endeudamiento el que entregó este 2016.
Mentira que iban a acabar con la inflación. Mentira que iban a cumplir con un programa y volver a un supuesto estado de normalidad que atraería inversiones y generaría puestos de trabajo.
Un rasgo de su prédica electoral era invocar simultáneamente a un Estado que te iba a acompañar y a un Estado que iba a retirarse, “que no te iba a pisar la cabeza”. Mentira que te venían a acompañar y verdad que retiraron regulaciones.
¿Y dónde está su generosa política de créditos hipotecarios? Ni en camino.
Y cuantas farsas. Porque eso es la anunciada reparación histórica a los jubilados. Una farsa. Una ley ómnibus que viene a sembrar las bases para una futura privatización del sistema previsional, que repara con migajas, que amordaza futuros reclamos y deteriora el derecho a acceder a una jubilación para futuros adultos mayores excluidos del mercado de trabajo formal. Y también fue desvirtuada completamente, licuada, restringida la propuesta de devolución del IVA a jubilados y beneficiarios de la AUH. Y sí, extendieron las asignaciones. Pero la AUH perdió poder de compra. Como también perdieron las jubilaciones frente a la inflación. Y más en vistas al brusco encarecimiento de medicamentos.
Y tienen el descaro de decir que se preocupan por los más vulnerables.
Con esa marketinera campaña, dando a pulcros, modernos, eficientes, profesionales, desterradores de la vieja política, con fondos blancos, triangulitos y globitos de colores, oratoria distendida cargadísima de lugares comunes y frases de ocasión, llegaron a su cometido.
La cadencia de los hechos reflejó una deslucida derrota para el FpV, que hasta se creyó ganador apresuradamente. Quizás se subestimó la escalada de Macri, no se lo creyó con proyección más allá de la C.A.B.A. falto de un aparato político que finalmente les proveyó la UCR y bastante bien improvisó.
El candidato por mucho que disgustara finalmente fue Scioli. Era lo esperable. Triste episodio el de llevar a Randazzo como posible candidato en un las PASO y dar un paso atrás, ofrecerle provincia y que no accediera. Triste desenlace el de la provincia: perder la gobernación en manos de Vidal operación mediática contra Aníbal Fernández mediante. Eso fue decisivo. En verdad, en tan corta distancia todo fue decisivo. En semejante distancia la apatía política del da lo mismo o voto en blanco frente a “los dos candidatos del ajuste”.
Las semanas anteriores al ballotage se daba por ganador a Macri. Se pisó quinta y se alertó acerca de Macri en el gobierno. Da la sensación de que la distancia se acortó. Con una reducida diferencia, Cambiemos ganó.
Quedará para siempre la incógnita de qué hubiese sido un gobierno del FpV presidido por Scioli. Pero de lo que si estamos convencidos muchos, es de que no daba lo mismo.
Definitivamente no se generó la conciencia suficiente respecto a pilares de un modelo que favorece a las mayorías y a los males de las políticas de corte neoliberal. La memoria se ausentó en muchos y el público se renueva. Hubo torpeza en la comunicación e incomprensión de que había razones de descontento entendibles que fueron desatendidas y escasamente pensadas. Por supuesto que gran parte fue virtud de Cambiemos, astucia, acierto en la campaña electoral y un lugar destacado tuvieron los medios de comunicación de mayor llegada.
El entrante 2017 será momento de medir nuevamente fuerzas. Y más temprano que tarde, 2019 dará revancha. Ojalá que en cualquiera de las dos oportunidades con mayor lucidez ciudadana y pagando el menor costo social.

Fuente: Juan Martín Perriello- 24 Baires