Los Ismael Sosa siguen esperando al aparato opositor

ismael sosaQue los medios hegemónicos quieran sostener el caso Nisman como único tema nacional no significa que no sucedan otras cosas, buenas y malas, sino simplemente que les conviene hablar sólo de eso. Es por ello que desde diarios como Clarín y La Nación no sólo publican varias notas al día sobre la marcha del 18, sino que son convocantes desvergonzados a cualquier actividad que pueda dibujarse como algo anti gobierno, por eso llaman a participar sin reparos.

Pero hay cosas que suceden en el país y no cuentan con la debida difusión, sobre todo después de la muerte de Nisman, cuando todo el aparato opositor (económico, político y mediático) se enroló en la permanente utilización cuentapropista de ese fallecimiento que al día de la fecha continúa caratulado como dudoso.
Sucedió la muerte del joven Ismael Sosa en extrañas circunstancias en un recital de La Renga en Córdoba, pero como De la Sota es parte de la oposición, el posible asesinato de Ismael a manos de la policía no aparece en la mayoría de los medios con la fuerza que debería difundirse un caso semejante.
Por poner otro ejemplo, hace días el ingeniero Horacio Faggiani explicó cuáles fueron las conclusiones a las que llegaron los peritos que analizaron el tren que impactó en la estación de Once el 22 de febrero de 2012: “La causa del accidente fue la no activación del sistema de freno”, es decir, el conductor no frenó, los frenos funcionaban correctamente. Entonces no fue ningún accidente, me animaría a corregirlo.
«Todo el análisis previo al accidente demuestra que el tren frenaba y luego del accidente también», siguió explicando Faggiani en sus sucesivas declaraciones a la justicia en el juicio por este hecho. «Los informes de GPS muestran que el tren frenó en todas las estaciones, con una marcha al pasar Caballito de 72 km/h y luego descendió a 23 Km/h, dónde se realizaron dos aplicaciones de servicio, una más suave y otra más profunda. Esto demuestra que el motorman estaba con un tren que podía frenar”, informó el perito.
Entonces, a casi tres años de esa tragedia que enlutó al país, ¿por qué esta información no ocupa espacio en las tapas de los diarios? Si estuvieron semanas publicando que los trenes eran defectuosos y que los frenos no habían funcionado, ¿por qué no se toman el mismo tiempo y ocupan el mismo espacio en sus letras de molde para desmentirlo? Porque no les conviene, obvio. Porque todo lo que dijeron en sus radios y canales, todo lo que escribieron en contra del gobierno, culpándolo de tener trenes siniestros que mataban gente, se confirmó que era otra mentira. Sí, antes se viajaba mal y ocurrían inconvenientes, -cosa que el gobierno se encargó de solucionar de la mano gestora de un activo Florencio Randazzo-, pero los frenos andaban. El motorman no frenó.
Mientras se cuelgan de Nisman y utilizan su muerte a más no poder, seguimos esperando, porque lo nuestro es la ingenuidad, que publiquen estas noticias extremadamente relevantes. De hecho, los Ismael Sosa siguen esperando ser relevantes para un conglomerado opositor que, convenientemente con lo que no quieren o no pueden decir, eligen marchar en silencio.

Fuente: María José Sánchez | 24baires.com