La papa caliente

feinEn estos últimos días pudimos observar ciertas actitudes emanadas desde el Poder Judicial que al menos a mí me han inquietado bastante. Jueces que no quieren hacerse cargo de la causa que presentara a principio de año el Fiscal Nisman, que versa sobre un supuesto intento de encubrimiento a iraníes señalados como posibles autores del atentado a la AMIA por parte de la Presidenta de la Nación y otros funcionarios. También vimos como la Fiscal Fein, quien tiene a su cargo la investigación de la muerte del propio Nisman, dice una cosa un día y se corrige al otro como si hubiera decidido repasar tarde los títulos de Clarín y por eso habla desinformada un día antes. Ni qué decir que hoy anuncia que deja a dos fiscales de su confianza investigando y ella se toma vacaciones y mañana se corrige, desarma la valija, y dice que no se toma franco.

¿Por qué los jueces le esquivaban el bulto a hacerse cargo de la denuncia de Nisman hasta que prácticamente obligaron a Rafecas, que se había excusado, a tomarla? Porque es una papa caliente. De eso no hay dudas y no es novedad.

Pasa, también, que quien la tome debía enfrentar dos posibilidades, basándonos en la lectura de la presentación y teniendo en cuenta la debilidad de las acusaciones y la fantasiosa presentación de, digamos, pruebas. Por un lado, si está entre los intereses del juez socavar al gobierno, o si lo presionan grupos económicos, políticos o mediáticos para que así lo haga, debe caminar sobre una delgadísima capa de hielo en un caudaloso río. Porque esa denuncia se cae por su propia inconsistencia, porque no hay delito, porque las escuchas y los demás aportes que pretendían justificar ese teórico encubrimiento son endebles, por momento ficcionales y hasta falaces. Ejemplo de esto es la desmentida de Interpol con respecto a las famosas Alertas Rojas para capturar a los iraníes acusados.

Nisman afirmaba que el gobierno, en este supuesto acuerdo con Irán para encubrirlos en el caso AMIA, había pedido levantar esas alertas. Mentira probada. Ni qué decir de los acuerdos comerciales que el fiscal señala en la causa: Argentina importa muy poco de ese país asiático y el comercio igualmente entre ambas naciones decayó después del Memorandum de entendimiento. Otra mentira.

La otra posibilidad que debía (y debe) enfrentar el juez Rafecas, será asumir públicamente la endebles de la causa y desestimarla. Y ahí enfrentar el ataque de Clarín y de una oposición desquiciada que clama sangre en las plazas, que lo tildarán de kirchnerista, corrupto, cómplice de asesinato y de demás barbaridades.

Si Rafecas logra, haciéndole honor a la justicia, encontrar un punto medio en todo esto y salir bien parado, demostrará una cintura política pocas veces vista. Por lo pronto, la Fiscal Fein, a casi tres semanas de la muerte de Nisman aun no logra ni siquiera afirmar se fue un suicidio o un homicidio. La carátula de muerte dudosa sigue siendo lo único que parece tener claro. Aun así, esta papa caliente, que quema y deja marcas, seguirá manteniendo su calor, hasta que alguien se anime a hacer un buen puré con ella.

Fuente: María José Sánchez para 24Baires