Se acabaron los privilegios, ganó la Democracia

ley-de-mediosDesde temprano arrancamos con los rumores, que si, que salía la constitucionalidad, que salía pero con posibles caricias a Clarín, como la de los “derechos adquiridos” por los cuales no debía desinvertir. Si salía así era horrible, si salía así no salía, perdíamos la larga lucha de la democratización de los medios.

Pero los rumores a veces son sólo eso, habladurías del momento, que nacen y mueren rápidos como esas mariposas de un día. Y pasaba el tiempo, iba llegando el medio día, hora donde se había anunciado una conferencia de prensa de la Corte, y las especulaciones crecían como espuma de cerveza mal servida: todos opinábamos, todos teníamos alguna data dando vuelta, pero había que esperar un poco más, como venimos esperando desde hace cuatro años, desde que debatimos en todos los rincones del país una Ley porque había que cambiar a la de la dictadura, desde que llegó al Congreso, desde que ambas cámaras la aprobaron y desde que Clarín, creyéndose todavía amo y señor de la información, había frenado.
Pero salió, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es, como siempre supimos, constitucional y debe aplicarse a todos, los de un lado y los del otro. Clarín debe desinvertir ya, porque el plazo que venció el 7 de diciembre así lo determina. Clarín, el hacedor y terminador de gobiernos democráticos, debe acatar la ley, como todos. La Suprema Corte de Justicia de La Nación, que tardó muchísimo, demasiado en fallar, así lo dice.
Tal vez muchos no lo sepan, no lo entiendan y hasta no les importe, pero hoy, en Argentina, todos y todas nos despertamos en un país un poco más libre y soberano.
Y hoy podemos decir, sin el desprecio que escupe Héctor Magnetto siempre que debe referirse a la democracia y sus instituciones, -porque nosotros, a diferencia de él, amamos y protegemos la democracia-, pero lo podemos decir con la alegría de la certeza y la razón que nos confirmaron una y diez veces, que ya no habrá más dueños de la información, ya no habrá evasores consuetudinarios de la justicia, ya no habrá quienes desde un monopolio mediático decidan por millones, hasta a veces quien vive y quien muere, quien aparece, quien desaparece. Podemos decir hoy que con esta Ley se van a terminar los que desde los zócalos perversos de un programa de televisión, desde la contrataciones de mercenarios de la palabra y la mentira, desde las radios como parlantes expulsores de infamias repetidas, hacen del poder político su juego de mesa preferido, donde ponían y sacaban piezas en un ajedrez privado y elitista, en el que nunca perdían ni hacían tablas, pero siempre se enriquecían. Ya no más, ya no más monopolios de la opinión, ya no más prerrogativas y privilegios. Porque la libertad, como dijo Cicerón, no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo.
Hoy podemos decir, contentos, sin disimular la alegría, sin disimular el cansancio de tan larga batalla contra un adversario inmenso, sin esconder la felicidad y la sonrisa, hoy, cuando se cumplen 30 años de que pudimos volver a votar para elegir Presidente de la Nación, hoy, podemos decir: “Director Ejecutivo de ex oligopolio mediático, puesto menor”.

Fuente: María José Sánchez | 24baires.com

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