Nos necesitamos

Estos días de frío tienen una ambigüedad cruel: por un lado comenzamos la campaña electoral, la esperanza está en marcha, tenemos la voluntad y la capacidad de devolverle la alegría al pueblo, así como los derechos que nos han robado, e ir por más. Estamos contentas y contentos, porque siempre militamos con alegría. Y por otro lado, la realidad cotidiana, como cúmulo de padecimientos y desesperaciones, no se puede ignorar. Niños y niñas, bebés, hombres, mujeres, ancianos. Decenas. Cientos. Miles. No tienen nada, pero nada. Porque decir que no tienen casa es simplificarlo demasiado. No tienen, ni siquiera, la atención del Estado, que ausente e insensible, observa cómo mueren en las calles, porque es ahí donde viven. O donde sobrevivían hasta ese momento, cuando el cuerpo estragado de miseria, no aguantó más.

Si no los viste, dejá, no los vas a ver nunca. Pero si sabés de qué hablo, entenderás. Entenderás que no podemos seguir así, que aunque vos y yo tengamos techo, comida caliente y abrigo, también podemos ser víctimas del frío. Del otro frío, el de la indiferencia, el que invade los cuerpos y las mentes de quienes pasan al lado de los colchones y las bolsas, de los cochecitos y la ropa amontonada, de las personas durmiendo en la vereda y no sienten nada.

Entonces sabrás que no alcanza con dar la ropa que no usás y ofrecer un plato de comida caliente. Sabrás que, además, lo que tenemos que hacer es militar con todas nuestras fuerzas para que estos chetos insensibles que nos gobiernan se vayan de una vez y para siempre. Tenemos que reventar las urnas de votos para volver a tener un Estado presente, para volver a tener las herramientas necesarias para empezar a dar las respuestas y las soluciones que la gente necesita de manera imperiosa. Porque hay que empezar desde muy atrás esta vez, la crisis brutal en la que nos sumergió Macri, Vidal, Arroyo y toda esa runfla es muy profunda y compleja. Hambre, desempleo, escuelas cerradas por el frío. Más hambre, violencia, represión, odio. Más y más hambre. Gatillo fácil, injusticias por doquier.

Pero hay esperanza, porque si nos indigna y nos duele que un tipo que no conocimos muera tirado en un colchón sucio y húmedo, en una calle fría, por ahí, es porque sentimos por el otro, por la otra, y esa es la base fundamental de la esperanza que estamos construyendo. Porque no nos vamos a quedar de brazos cruzados viendo este exterminio de pobres por goteo, porque debemos ser nosotros y nosotras quienes abracen a los que sufren, quienes trabajen en ganar las elecciones para que en diciembre asuma un gobierno popular. Tenemos la responsabilidad histórica, porque si entendemos la realidad y no actuamos, seremos más que testigos de estos crímenes, seremos cómplices.

Quienes peor la pasan ya no pueden esperar, nos necesitamos. Es ahora. Es con vos, es conmigo. Es con todos, todas. Es con todes. Es en la diversidad, es con alegría. Es cada día, con esfuerzo, con solidaridad, con generosidad. Tenemos la fuerza para hacerlo. Y tenemos las ganas, el conocimiento y la voluntad. Arrasaremos con el desprecio de Cambiemos, voto a voto. Conquistemos corazones, hagamos comprender que nadie será feliz mientras haya quienes sufran, podemos hacerlo. Y que no quepan dudas que lo vamos a lograr.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

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